España ha normalizado un pequeño truco para evitar los accidentes por alcance. La DGT no está muy conforme
En España se ha extendido la práctica de encender las luces de emergencia al frenar de forma brusca en autovía, pero la DGT recuerda que el Reglamento General de Circulación exige señalizar con el brazo o las intermitentes antes de reducir la velocidad, no después.
En las carreteras españolas se ha normalizado un gesto que muchos conductores consideran de sentido común: al detectar un atasco o una frenada brusca, activar las luces de emergencia para alertar a los vehículos que vienen detrás. Esta práctica, que incluso algunos fabricantes han integrado en sistemas automáticos de frenada de emergencia, choca con la interpretación que la Dirección General de Tráfico (DGT) hace del Reglamento General de Circulación.
Según la normativa vigente, la forma correcta de señalizar una reducción de velocidad o una parada inminente es utilizar el brazo (en caso de ciclistas o vehículos lentos) o las luces intermitentes de dirección (para cambios de carril o reducciones progresivas). Las luces de emergencia, en teoría, solo deben emplearse cuando el vehículo está detenido o en situación de peligro inminente, no como advertencia anticipada. La DGT sostiene que el uso generalizado de las luces de emergencia en frenadas puede generar confusión y que, en la práctica, muchos conductores las activan cuando ya han reducido la velocidad, lo que reduce su efectividad.
El debate no es nuevo, pero ha cobrado fuerza con la llegada de sistemas ADAS que encienden automáticamente las luces de emergencia ante una frenada de emergencia. La DGT no prohíbe explícitamente esta función, pero recuerda que el conductor debe priorizar la señalización reglamentaria. Mientras tanto, la costumbre sigue arraigada y muchos conductores consideran que es una medida útil que ha contribuido a reducir alcances.
La costumbre choca con la norma, pero no es peligrosa.
En mi opinión, este caso ilustra un desfase entre la práctica real de los conductores y una normativa que no ha sido actualizada al ritmo de la tecnología. El uso de las luces de emergencia como advertencia anticipada de frenada se ha convertido en un lenguaje común en las autovías, y los sistemas automáticos de los fabricantes refuerzan esa conducta. La DGT tiene razón al señalar que el reglamento no lo contempla, pero también debería considerar si la norma necesita adaptarse a una realidad que, según los datos de siniestralidad, no parece haber empeorado por esta práctica.
No creo que se trate de un problema grave de seguridad, sino de una discrepancia entre la letra de la ley y el comportamiento colectivo. Lo preocupante sería que, en un futuro, la DGT decidiera sancionar esta conducta de forma masiva sin una campaña de concienciación previa. Mientras tanto, los conductores harían bien en conocer la normativa, pero también en seguir usando el sentido común que, en este caso, parece haber funcionado.
— El AnalistaFuentes
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