Meta vuelve a tropezar con la privacidad: un software de seguimiento interno se filtra y expone datos de empleados
Meta ha pausado un programa de seguimiento de empleados tras una filtración que expuso datos sensibles. El incidente reaviva las dudas sobre la gestión de privacidad en la compañía.
Meta, la empresa matriz de Facebook, Instagram y WhatsApp, se enfrenta a un nuevo incidente de privacidad, esta vez en el ámbito interno. Según ha revelado Wired, la compañía instaló un software de seguimiento en los ordenadores de sus empleados para monitorizar su actividad. El programa, que registraba movimientos, pulsaciones de teclado y otras métricas, fue pausado después de que una filtración expusiera los datos recopilados, comprometiendo la privacidad de los trabajadores.
El contexto no es menor: Meta ya ha sido multada en repetidas ocasiones por violaciones de privacidad de usuarios, incluyendo el escándalo de Cambridge Analytica. Ahora, el foco se traslada a sus propios empleados, muchos de los cuales han sido reubicados en un nuevo departamento de inteligencia artificial que algunos describen como "el gulag". La medida de vigilancia, lejos de mejorar la productividad, ha generado desconfianza y malestar interno.
La filtración no solo ha obligado a Meta a detener el programa, sino que también ha puesto en evidencia la fragilidad de sus sistemas de seguridad interna. La compañía no ha confirmado el alcance de los datos expuestos ni si estos incluyen información sensible de los empleados, como contraseñas o comunicaciones privadas. Este incidente se suma a una larga lista de problemas de privacidad que persiguen a la empresa desde hace años.
Para los lectores, este caso sirve como recordatorio de que la privacidad no solo es un problema externo para las grandes tecnológicas, sino también interno. Las empresas que no protegen los datos de sus propios trabajadores difícilmente pueden garantizar la seguridad de los datos de sus usuarios. La transparencia y la rendición de cuentas siguen siendo asignaturas pendientes en el sector.
Meta no aprende: la privacidad sigue siendo un problema estructural.
Este incidente no es una sorpresa para quienes seguimos de cerca la trayectoria de Meta. La compañía ha construido su modelo de negocio sobre la recolección masiva de datos, y esa cultura parece haberse filtrado también a su gestión interna. No es que no sepan cómo hacerlo bien; es que sus incentivos no están alineados con la privacidad.
Me pregunto si alguna vez veremos un cambio real en la forma en que Meta aborda estos problemas. Las multas y la mala prensa no han sido suficientes para modificar sus prácticas. Mientras la vigilancia interna sea vista como una herramienta de control en lugar de un medio para mejorar la seguridad, seguiremos viendo incidentes como este. La lección parece clara: la privacidad no es una prioridad, sino un coste que están dispuestos a asumir.
— El AnalistaFuentes
Noticias relacionadas
Ver másHBO Max usará IA para identificar objetos en series y ofrecer enlaces de compra
Warner Bros. Discovery ha anunciado que HBO Max incorporará un sistema de inteligencia artificial capaz de detectar objetos 'vendibles' en las series, como ropa o accesorios, para mostrar anuncios con enlaces de compra. El modelo, similar al de Prime Video pero más sofisticado, llegará primero a España.
Últimas horas para participar en el sorteo de un Huawei Watch Fit 5 Pro, exclusivo para miembros de Xataka Xtra
Hoy finaliza el plazo para participar en el sorteo de un Huawei Watch Fit 5 Pro, reservado a suscriptores de Xataka Xtra. El ganador se anunciará mañana, 26 de junio.
IBM fabrica el primer chip de menos de 1 nm: un hito en la industria de semiconductores
IBM ha anunciado la fabricación del primer chip del mundo con tecnología subnanométrica, alcanzando un nodo de 0,7 nm y empaquetando casi 100.000 millones de transistores. El hito marca un avance clave en la miniaturización de semiconductores.
GTA VI: la edición de 80 euros no incluye el juego completo, la completa cuesta 100
Rockstar abre reservas de GTA VI con una polémica: la edición estándar de 80 euros no incluye el juego completo. La versión íntegra cuesta 100 euros, lo que ha generado críticas entre los jugadores.