SNShortNews
tecnologia2 min de lectura

El Stonehenge que conoces no es el original: a solo cinco kilómetros hay otro 500 años más viejo

Un yacimiento descubierto hace menos de una década a solo cinco kilómetros de Stonehenge revela un crómlech 500 años más antiguo, posible prototipo del famoso monumento.

Un nuevo hallazgo arqueológico ha reescrito la historia de Stonehenge. A solo cinco kilómetros del famoso crómlech, en el yacimiento de Blick Mead, los arqueólogos han identificado los restos de una estructura circular de piedra que data de hace aproximadamente 5.500 años, es decir, 500 años antes que el Stonehenge que conocemos. El descubrimiento, realizado durante una excavación hace menos de una década, ha sido confirmado mediante datación por radiocarbono y análisis estratigráficos.

Este 'Stonehenge primigenio' consiste en un círculo de piedras de menor tamaño, con un diámetro de unos 25 metros, y presenta alineaciones solares similares a las del monumento principal. Los investigadores creen que pudo servir como prototipo o banco de pruebas para las técnicas de construcción y los conocimientos astronómicos que luego se aplicarían en Stonehenge. El yacimiento de Blick Mead ya era conocido por contener restos de actividad humana del Mesolítico, pero la estructura circular ha pasado desapercibida hasta ahora debido a la densa vegetación y a la falta de excavaciones sistemáticas.

El hallazgo tiene implicaciones importantes para entender la evolución de los monumentos megalíticos en las Islas Británicas. Sugiere que la tradición de construir círculos de piedra con propósitos astronómicos y ceremoniales es más antigua de lo que se pensaba, y que Stonehenge no fue un fenómeno aislado, sino el punto culminante de una larga evolución. Además, la proximidad entre ambos sitios indica una continuidad cultural y un conocimiento transmitido durante siglos.

Fuente: Xataka

Un hallazgo que matiza, no revoluciona, la historia de Stonehenge.

El descubrimiento de un círculo de piedra más antiguo a solo cinco kilómetros de Stonehenge es sin duda relevante, pero conviene no caer en el sensacionalismo. La arqueología nos ha enseñado que los grandes monumentos no surgen de la nada; siempre hay precedentes, ensayos y prototipos. Este hallazgo encaja perfectamente en esa lógica: confirma que la tradición megalítica en la llanura de Salisbury tiene raíces más profundas de lo que se documentaba hasta ahora.

Sin embargo, llamarlo 'Stonehenge primigenio' puede inducir a error. No sabemos si esta estructura fue realmente un prototipo directo del Stonehenge principal o si ambas construcciones responden a tradiciones paralelas pero independientes. La datación por radiocarbono nos da fechas, pero no nos cuenta las intenciones de sus constructores. Habrá que esperar a más excavaciones y análisis para determinar si existe una relación causal o simplemente una coincidencia geográfica y cronológica.

En cualquier caso, el mérito del hallazgo está en recordarnos que la historia no es lineal ni está completa. Cada nuevo dato obliga a revisar nuestras narrativas, pero sin prisa y sin aspavientos. La ciencia avanza paso a paso, y este es un paso firme, aunque no un salto.

El Analista

Noticias relacionadas

Ver más

Tendencias

Ver más