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Alanah Pearce revela que PlayStation anticipó el malestar por el fin del formato físico y endureció las normas en redes sociales

La exguionista de God of War afirma que Sony sabía que la eliminación del formato físico generaría rechazo, pero no dará marcha atrás. Además, impuso restricciones estrictas en redes sociales.

Alanah Pearce, exguionista de God of War (2018) y God of War Ragnarök, ha declarado que Sony Interactive Entertainment era consciente de que la decisión de eliminar progresivamente el formato físico en sus consolas generaría un fuerte rechazo entre los jugadores. Según Pearce, la compañía no solo no tiene intención de dar marcha atrás, sino que ha implementado "las normas más estrictas en redes sociales" para gestionar la reacción de la comunidad.

Estas declaraciones se producen en un contexto donde varias editoras, incluyendo Sony, han ido reduciendo la producción de discos físicos y promoviendo la distribución digital. Pearce, que trabajó como guionista en Santa Monica Studio hasta 2021, señaló que la estrategia de comunicación de PlayStation prioriza el control del mensaje, limitando la libertad de empleados y creadores de contenido para comentar sobre el tema.

La noticia ha reavivado el debate sobre la preservación de los videojuegos y la dependencia del formato digital, que puede limitar la propiedad real del producto y su acceso a largo plazo. Hasta el momento, Sony no ha emitido un comunicado oficial respondiendo a las afirmaciones de Pearce.

Fuentes: - HobbyConsolas

Sony prioriza el control sobre la transparencia.

La revelación de Alanah Pearce no me sorprende. Sony, como cualquier gran corporación, evalúa riesgos reputacionales y decide cómo gestionarlos. Saber que el fin del formato físico enfadará a una parte de la base de usuarios es un cálculo de negocio, no una confesión. Lo interesante es que, según Pearce, la respuesta no ha sido dialogar, sino cerrar filas: normas más estrictas en redes sociales para empleados y creadores.

Esto me lleva a pensar que la compañía prioriza el control del relato por encima de la transparencia. No es una postura insólita en la industria, pero sí reveladora de cómo las grandes editoras afrontan decisiones impopulares. A medio plazo, esta estrategia puede erosionar la confianza de los consumidores más fieles, aunque el mercado digital siga creciendo.

En cualquier caso, conviene no idealizar el formato físico: también tiene limitaciones (parches, DRM, desgaste). La discusión real debería centrarse en la propiedad digital y la preservación, no solo en el soporte. Pero mientras las empresas no ofrezcan garantías claras, el malestar seguirá siendo un factor que gestionar, no un problema que resolver.

El Analista

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