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El declive de la animación tradicional: cómo el CGI desplazó al talento artesano en Disney

La transición de Disney hacia la animación por ordenador supuso un cambio radical en la industria, relegando a los dibujantes clásicos y transformando el arte de la animación para siempre.

La animación tradicional, aquella que se dibujaba a mano fotograma a fotograma, fue durante décadas el sello distintivo de Disney. Películas como Blancanieves, Aladdín o El Rey León son hitos de este arte. Sin embargo, con la llegada del CGI (animación por ordenador), la compañía comenzó un giro que muchos animadores veteranos vieron con recelo. Aaron Blaise, animador que trabajó en esos clásicos y codirigió Hermano oso (2003), una de las últimas producciones tradicionales de Disney, recuerda entre risas que "lo he estado haciendo todo al revés". La frase es una broma, pero refleja una realidad: el talento artesano quedó progresivamente marginado.

El CGI no solo cambió la técnica, sino también la forma de trabajar. Los animadores pasaron de manejar lápices y papel a dominar software complejo. Muchos, como Blaise, se adaptaron, pero otros no lograron encontrar su lugar. La decisión de Disney de cerrar su estudio de animación tradicional en 2013 fue el golpe definitivo. Desde entonces, el estudio ha producido exclusivamente películas en 3D, con excepciones como La princesa y el sapo (2009) o Winnie the Pooh (2011), que no lograron el mismo éxito comercial.

El debate sobre si el CGI "asesinó" el talento artesano es complejo. Por un lado, la tecnología permitió nuevas posibilidades narrativas y visuales. Por otro, supuso la pérdida de un oficio que requería años de formación y una sensibilidad artística única. Hoy, Disney ha vuelto a apostar por la animación 2D en algunos proyectos, pero como un complemento o en producciones menores, no como su línea principal.

Fuentes: - IGN España: El arte perdido: así fue como el CGI asesinó al talento que dibujaba a mano en Disney

El CGI no asesinó el talento, lo transformó y desplazó.

Leo la noticia y no puedo evitar pensar que el titular es demasiado categórico. El CGI no 'asesinó' nada: fue una evolución tecnológica que, como todas, tuvo ganadores y perdedores. Lo que sí es cierto es que la industria priorizó la eficiencia y el realismo visual sobre la artesanía. Pero eso no es un asesinato, es una decisión de negocio.

Lo interesante es ver cómo, a medio plazo, el mercado está revalorizando la animación tradicional. Proyectos independientes y plataformas como Netflix han dado espacio a obras en 2D, y Disney mismo ha vuelto a contratar animadores tradicionales para ciertos trabajos. La burbuja del CGI parece haberse estabilizado, y el talento artesano, aunque minoritario, sigue existiendo.

En mi opinión, el problema no es la tecnología, sino la falta de diversidad en los modelos de producción. Si la industria hubiera mantenido ambos caminos, hoy tendríamos un ecosistema más rico. Pero la lógica del blockbuster impone sus reglas. No creo que el talento haya muerto; está en un nicho, esperando su momento.

El Analista

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