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Despidos en Xbox ponen en riesgo el desarrollo de The Elder Scrolls VI, según empleados de Bethesda

Trabajadores de Bethesda afirman que los recientes despidos masivos en Xbox afectarán gravemente el desarrollo de The Elder Scrolls VI, generando incertidumbre sobre su fecha de lanzamiento.

Los recientes despidos masivos en Xbox han generado una ola de incertidumbre en Bethesda Game Studios, según declaraciones de empleados actuales y antiguos recogidas por IGN España. Bajo condición de anonimato, los trabajadores aseguran que la reducción de personal tendrá un "efecto sustancial y en cascada" sobre el desarrollo de The Elder Scrolls VI, uno de los títulos más esperados de la próxima generación.

Los despidos, que afectaron a múltiples equipos dentro de la división de juegos de Microsoft, han golpeado la moral del estudio y ralentizado el progreso del juego. Aunque Bethesda no ha emitido un comunicado oficial al respecto, fuentes internas indican que la salida de personal clave podría retrasar aún más un proyecto que ya llevaba años en desarrollo. The Elder Scrolls VI fue anunciado oficialmente en 2018, pero desde entonces apenas se han compartido detalles concretos.

Este no es el primer revés para el estudio en los últimos meses. La adquisición de Bethesda por parte de Microsoft en 2021 por 7.500 millones de dólares prometía estabilidad y recursos, pero los recortes actuales contradicen esa narrativa. La industria del videojuego atraviesa un periodo de ajustes, con múltiples estudios reduciendo plantilla tras el boom de la pandemia. Sin embargo, el impacto en un título tan emblemático como The Elder Scrolls VI preocupa especialmente a los seguidores de la saga.

Por ahora, no hay una fecha de lanzamiento confirmada, y los analistas dudan de que el juego llegue antes de 2028. La situación refleja la tensión entre las expectativas de los jugadores y las realidades empresariales de un sector cada vez más concentrado.

Fuente: IGN España

Los despidos revelan fragilidad en la promesa de estabilidad de Microsoft.

Los recortes en Xbox no son una sorpresa si se observan las dinámicas de la industria: tras la consolidación, vienen los ajustes. La compra de Bethesda por 7.500 millones parecía garantizar recursos ilimitados, pero la realidad es que ninguna corporación es inmune a la presión de los resultados trimestrales. The Elder Scrolls VI, un proyecto de larguísimo desarrollo, se convierte en víctima colateral de esta lógica.

Me preocupa que el discurso de "estabilidad" que Microsoft vendió a los jugadores se desmorone con cada oleada de despidos. No estoy afirmando que el juego vaya a cancelarse, pero sí que su fecha de lanzamiento se aleja. La industria debería reflexionar sobre si este modelo de megafusiones realmente beneficia a los desarrolladores y a la calidad de los juegos, o si solo concentra el riesgo en menos manos.

En cualquier caso, lo que sabemos es limitado: declaraciones anónimas y una trayectoria de retrasos. Hasta que Bethesda o Microsoft hablen oficialmente, cualquier conclusión definitiva es prematura. Pero los indicios apuntan a que el camino de The Elder Scrolls VI será más largo y accidentado de lo que muchos esperaban.

El Analista

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