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Disney quiso comprar James Bond y Twitter: la ambición de Iger iba más allá de Marvel y Star Wars

El exCEO Bob Iger reveló que Disney estuvo cerca de adquirir los derechos de James Bond y la red social Twitter, en una estrategia de expansión sin precedentes.

El exdirector ejecutivo de Disney, Bob Iger, ha revelado en una entrevista con el Financial Times que la compañía consideró adquirir los derechos de la franquicia de James Bond y la red social Twitter durante su mandato. Según Iger, estas operaciones formaban parte de una estrategia más amplia para diversificar el imperio del entretenimiento, que ya incluía a Marvel, Lucasfilm y Pixar.

La posible compra de James Bond habría implicado negociar con los actuales propietarios de los derechos, que incluyen a la familia Broccoli y a MGM. Por otro lado, la adquisición de Twitter —que finalmente no se concretó— buscaba dar a Disney una plataforma directa de distribución y engagement con los usuarios. Iger también mencionó que hubo conversaciones para una fusión con Apple, aunque nunca llegaron a buen puerto.

Estas revelaciones ponen de manifiesto la ambición de Disney durante la era Iger, que transformó la compañía en un gigante del entretenimiento con un control sin precedentes sobre propiedades intelectuales y canales de distribución. Sin embargo, ninguna de estas dos operaciones llegó a materializarse, y Disney optó por centrarse en su servicio de streaming, Disney+, y en la expansión de sus parques temáticos.

Fuente: IGN España

Ambición sin límites: un riesgo calculado que no cuajó

Yo veo en estas revelaciones una muestra de cómo la cúpula de Disney operaba con una mentalidad de 'todo o nada'. La idea de comprar James Bond encaja en su estrategia de acumular propiedades intelectuales de alto valor, pero choca con la realidad de que la franquicia está muy ligada a sus creadores originales, lo que habría dificultado una integración completa. Por otro lado, la posible compra de Twitter revela una obsesión por controlar la distribución directa, algo que luego intentaron con Disney+ pero desde un enfoque más tradicional.

Lo interesante es que ninguna de estas compras se materializó, lo que sugiere que, pese a la ambición, hubo un límite en la disposición a pagar o en la viabilidad estratégica. A largo plazo, Disney optó por un camino menos arriesgado: potenciar su propio ecosistema digital. Esto me hace pensar que, aunque la tentación de dominar el entretenimiento global era real, la prudencia empresarial (o las condiciones del mercado) frenaron a Iger. No obstante, el mero hecho de que estas opciones estuvieran sobre la mesa indica hasta dónde estaba dispuesta a llegar la compañía.

El Analista

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