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Midgar Studio cierra tras no encontrar comprador: el fin de un estudio independiente

El estudio francés Midgar Studio, conocido por Edge of Eternity, ha sido liquidado por orden judicial después de que Nacon no lograra venderlo. Un caso que refleja la fragilidad de los estudios pequeños bajo grandes grupos.

El estudio francés Midgar Studio, responsable del RPG Edge of Eternity y del recién anunciado Edge of Memories, ha cerrado definitivamente. Según ha informado Eurogamer España, un tribunal ha ordenado la liquidación de la compañía como parte de los procedimientos por impago de su matriz, Nacon. La editora no logró encontrar un comprador para el estudio, lo que precipitó su disolución.

Midgar Studio fue adquirido por Nacon en 2021, tras el lanzamiento de Edge of Eternity, un RPG de corte clásico que recibió críticas mixtas pero logró una base de seguidores. Sin embargo, las dificultades financieras de Nacon —que en los últimos años ha reestructurado su cartera de estudios— llevaron a que el estudio fuera puesto en venta. La falta de interesados ha resultado en su liquidación.

El cierre afecta a unos 40 empleados, según fuentes cercanas. Edge of Memories, que se anunció en 2024 como una secuela espiritual, queda ahora en un limbo incierto. Nacon no ha emitido declaraciones oficiales sobre el futuro de la propiedad intelectual.

Este caso no es aislado. En los últimos años, varios estudios independientes adquiridos por grandes grupos han cerrado al no cumplir expectativas comerciales o al ser considerados prescindibles en procesos de reestructuración. La industria del videojuego, marcada por la consolidación, sigue viendo cómo pequeños equipos creativos quedan atrapados en dinámicas corporativas que priorizan el retorno de inversión.

Fuente: Eurogamer España

El cierre refleja la fragilidad de estudios pequeños bajo grandes grupos.

Este cierre no me sorprende. Es la consecuencia lógica de un modelo donde los estudios independientes son adquiridos como activos financieros, no como centros creativos. Nacon, como muchas editoras, compró Midgar Studio en un momento de expansión, pero cuando las cuentas no cuadraron, el estudio se convirtió en un lastre. La falta de comprador indica que el mercado no veía valor en su cartera o en su equipo.

Lo que me preocupa es la normalización de este ciclo. Cada vez que un estudio pequeño es absorbido, se corre el riesgo de que su identidad se diluya o desaparezca por completo. Los empleados, que pusieron años de trabajo en títulos como Edge of Eternity, son los que pagan el pato. Y la industria, en lugar de aprender, sigue repitiendo el patrón.

No hay que demonizar a Nacon, pero sí señalar que el sistema de consolidación actual no protege a los estudios pequeños. Si no se cambian los incentivos —por ejemplo, con cláusulas de protección o modelos de adquisición más flexibles— veremos más casos como este. Edge of Memories, por ahora, es un recordatorio de lo efímero que puede ser un proyecto en un entorno corporativo.

El Analista

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