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La UE confirma que no puede impedir que Sony elimine los discos físicos

La Unión Europea ha declarado que carece de competencias para obligar a Sony a mantener el formato físico en sus consolas, dejando a los jugadores sin respaldo regulatorio ante la creciente digitalización.

La Unión Europea ha respondido a las peticiones de los jugadores afirmando que no tiene poder para impedir que Sony —ni ninguna otra empresa— elimine los discos físicos de sus plataformas. La declaración se produce tras la polémica decisión de Sony de retirar el soporte para juegos en formato físico en futuros modelos de PlayStation, lo que ha generado una oleada de críticas y peticiones en línea.

Según fuentes comunitarias, la regulación europea no contempla la obligación de mantener un formato físico, ya que la competencia en el mercado de videojuegos se rige por las leyes de libre mercado y propiedad intelectual. La UE solo podría intervenir si se demostrara una práctica anticompetitiva o un abuso de posición dominante, algo que, por ahora, no se ha acreditado.

Esta situación deja a los consumidores sin herramientas legales para frenar la tendencia hacia lo digital, que ya se observa en otros sectores del entretenimiento, como el cine o la música. Mientras tanto, Sony defiende su decisión argumentando que la mayoría de los usuarios ya optan por las descargas digitales, y que la eliminación del disco reduce costes de producción y distribución.

Fuente: IGN España

La UE se lava las manos ante la digitalización forzada.

La respuesta de la UE no me sorprende, pero sí me preocupa. Cuando los jugadores piden protección regulatoria, chocan con un marco legal diseñado para la era del CD-ROM, no para un mercado donde el fabricante controla tanto el hardware como la tienda digital. La UE solo actúa cuando hay daño económico cuantificable o abuso de mercado, y aquí el perjuicio es más intangible: pérdida de propiedad real, dependencia de servidores y obsolescencia programada.

Lo interesante es que esta misma UE sí ha intervenido en otros sectores, como la exigencia de puerto USB-C en dispositivos móviles. La diferencia está en el lobby: la industria del videojuego mueve más dinero que el cine y la música juntos, y las grandes tecnológicas tienen una capacidad de presión que los consumidores organizados en Change.org no pueden igualar.

A medio plazo, veo dos escenarios: o los jugadores aceptan la digitalización como un hecho consumado, o asistiremos a un movimiento de boicot selectivo que obligue a Sony a mantener una línea de consolas con lector de discos, como ya hizo Microsoft con Xbox Series X. Pero mientras la UE no considere el acceso al formato físico como un derecho del consumidor, la batalla se librará en el mercado, no en los tribunales.

El Analista

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