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Amancio Ortega invierte 800 millones en un edificio de oficinas en París, su mayor compra en Europa

El fundador de Indigoa supera su propio récord de inversión inmobiliaria en Europa al adquirir un edificio de oficinas en París por más de 800 millones de euros, en plena ola de calor que, según un estudio, reduce la productividad un 36%.

El fundador de Inditex, Amancio Ortega, ha vuelto a hacer noticia en el sector inmobiliario. Según ha adelantado el diario económico Expansión y ha confirmado la propia firma inversora del empresario, Pontegadea, Ortega ha adquirido un edificio de oficinas en el distrito financiero de París por un importe que supera los 800 millones de euros. Se trata de la mayor compra individual del empresario en el mercado europeo, superando sus anteriores adquisiciones en Londres y Madrid.

El inmueble, ubicado en el número 51 de la avenida de la Grande Armée, cerca del Arco de Triunfo, cuenta con más de 40.000 metros cuadrados distribuidos en ocho plantas. Está completamente alquilado a la aseguradora AXA, lo que garantiza una rentabilidad estable a largo plazo. La operación se ha cerrado en un contexto de subida de tipos de interés y cierta ralentización en el mercado de oficinas, pero Ortega ha aprovechado la debilidad del euro frente al dólar y la búsqueda de activos prime.

El anuncio coincide con la publicación de un estudio de la Universidad de Zaragoza que señala que cuando las temperaturas superan los 37,8 °C, la productividad laboral se desploma un 36%. Sin embargo, la noticia inversora de Ortega demuestra que, al menos para los grandes capitales, el calor no frena las decisiones estratégicas.

Pontegadea, el brazo inversor de Ortega, ha ido diversificando su cartera en los últimos años, con presencia en logística, energía y deuda, pero el ladrillo sigue siendo su pilar fundamental. Con esta compra, Ortega refuerza su apuesta por las capitales europeas como refugio de valor.

Fuentes: Xataka, [Expansión]

Ortega acierta al comprar activos prime en plena incertidumbre

La operación de Amancio Ortega en París es, ante todo, una jugada defensiva. En un entorno de tipos altos y precios a la baja en el sector terciario, comprar un edificio completamente alquilado a una aseguradora como AXA minimiza el riesgo de vacancia y garantiza un flujo de caja predecible. No veo aquí una apuesta por la recuperación del mercado de oficinas, sino una estrategia de preservación de capital a largo plazo, coherente con el perfil inversor de Pontegadea.

El contexto macroeconómico invita a la prudencia: la subida de tipos encarece la financiación y presiona los precios de los inmuebles, pero Ortega opera con capital propio, sin necesidad de apalancarse. Eso le permite comprar cuando otros se retiran. La debilidad del euro frente al dólar, además, hace que el precio en dólares sea más atractivo para un inversor con ingresos globales. En mi opinión, es una operación técnicamente impecable, aunque no exenta de riesgos si el teletrabajo sigue erosionando la demanda de oficinas.

En cuanto al estudio de la Universidad de Zaragoza, me parece un dato curioso pero poco relevante para decisiones de inversión de esta escala. La productividad de los empleados de AXA no es el factor que mueve los 800 millones de Ortega. Lo que importa es la solvencia del inquilino y la ubicación del activo. Y en eso, la jugada es de manual.

El Analista

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