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AP-7 sin peajes: el dilema entre ampliar o recuperar el pago

Cuatro años después de la eliminación de los peajes, el Gobierno estudia dos opciones para la AP-7: invertir 500 millones en ampliarla con nuevos carriles o restablecer el pago por uso.

La AP-7, una de las autopistas más transitadas de Cataluña, lleva cuatro años sin peajes. Ahora, el Ministerio de Transportes y Movilidad Sostenible evalúa dos caminos opuestos: gastar más de 500 millones de euros en ensanchar la vía con nuevos carriles o recuperar el sistema de pago por uso.

Según ha adelantado El Periódico, los proyectos de ampliación afectarían a casi un centenar de kilómetros distribuidos entre el Vallès, el Penedès y las Terres de l'Ebre. La inversión conjunta supera los 500 millones y busca aliviar la congestión que se ha disparado desde que los peajes desaparecieron en 2021.

La eliminación de los peajes en 2021 fue una medida política que buscaba reducir costes para los conductores y fomentar el uso de la autopista frente a carreteras secundarias más peligrosas. Sin embargo, el incremento del tráfico ha generado atascos recurrentes y ha puesto sobre la mesa la necesidad de aumentar la capacidad de la vía. La alternativa de recuperar los peajes, aunque impopular, permitiría gestionar la demanda y generar ingresos para el mantenimiento.

El debate no es nuevo. En otras regiones españolas, como la Comunidad de Madrid o la Comunidad Valenciana, se han planteado soluciones similares tras la liberalización de autopistas. La decisión final dependerá de un estudio de viabilidad que el Ministerio tiene previsto concluir en los próximos meses.

Fuente: Xataka

Ampliar sin peajes es pan para hoy, hambre para mañana.

Yo observo con atención este dilema recurrente en la gestión de infraestructuras: cuando se elimina un peaje sin un plan de financiación alternativo, el aumento de tráfico es previsible. Los 500 millones de inversión propuestos no resuelven el problema de fondo, solo lo desplazan en el tiempo. La capacidad adicional se saturará en pocos años si no se introduce algún mecanismo de gestión de la demanda.

Por otro lado, recuperar los peajes es una decisión impopular que ningún gobierno quiere asumir, pero desde un punto de vista técnico es la solución más eficiente a largo plazo. Los peajes no solo regulan el flujo de vehículos, sino que proporcionan ingresos para el mantenimiento y la mejora continua. Sin ellos, el deterioro de la vía será inevitable y el coste de oportunidad de no actuar ahora se multiplicará.

En mi opinión, la decisión no debería basarse en la popularidad inmediata, sino en un análisis riguroso de costes y beneficios a medio plazo. La experiencia internacional muestra que las autopistas sin peaje tienden a colapsarse y a requerir inversiones multimillonarias que al final pagan todos los contribuyentes, usen o no la vía. El Ministerio debería considerar modelos híbridos, como peajes blandos o tarificación por congestión, que combinen eficiencia y equidad.

El Analista

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