SNShortNews
tecnologia3 min de lectura

La arquitectura que 'suda' para enfriar: la lección egipcia que el mundo redescubre

Un arquitecto egipcio diseñó hace décadas viviendas que se enfrían sin electricidad, mediante sistemas pasivos que imitan la transpiración. Ahora, ante la crisis climática, el mundo vuelve a mirar esas soluciones.

Hace más de cuarenta años, el arquitecto egipcio Hassan Fathy desarrolló un sistema de climatización pasiva que permitía mantener las viviendas frescas sin necesidad de aire acondicionado. Su diseño, inspirado en técnicas vernáculas, incorporaba elementos como torres de viento (malqaf), patios interiores y muros de gran masa térmica que absorbían el calor durante el día y lo liberaban por la noche. El resultado era una arquitectura que parecía "sudar" para regular su temperatura.

Fathy aplicó estos principios en la construcción de la aldea de New Gourna, cerca de Luxor, en la década de 1940. Aunque el proyecto no se completó según lo planeado, sus ideas influyeron en generaciones de arquitectos. Sin embargo, con la llegada masiva del aire acondicionado en la segunda mitad del siglo XX, estas técnicas quedaron relegadas.

Hoy, ante el aumento de las temperaturas globales y la necesidad de reducir el consumo energético, arquitectos e ingenieros de todo el mundo están redescubriendo las soluciones de Fathy. Proyectos en India, México y España incorporan sistemas similares, combinando tradición con materiales modernos como paneles de enfriamiento radiativo o sistemas de ventilación cruzada controlada por sensores.

La Agencia Internacional de la Energía estima que el aire acondicionado consume cerca del 10% de la electricidad mundial y que su uso se triplicará para 2050. Frente a este escenario, las estrategias pasivas no solo reducen la factura energética, sino que también disminuyen las emisiones de CO₂. Varios estudios recientes indican que combinar diseño pasivo con sistemas activos de bajo consumo puede reducir la demanda de refrigeración hasta en un 60%.

Fuentes: - Xataka: Egipto llevaba décadas enfriando casas sin enchufarlas a la red...

La tradición bien entendida puede ser más innovadora que la tecnología.

Me parece revelador que una solución de hace cuarenta años, probada y documentada, haya sido ignorada durante décadas por una industria que prefería vender máquinas antes que diseño inteligente. No se trata de demonizar el aire acondicionado, sino de reconocer que la eficiencia energética empieza por el propio edificio, no por el aparato que conectamos a la red.

Lo interesante del enfoque de Fathy es que no es una receta única, sino un principio adaptable. Cada clima, cada cultura y cada presupuesto pueden encontrar su propia versión de esa arquitectura que "suda". El verdadero reto no es técnico, sino de voluntad: necesitamos que los códigos de edificación y los incentivos económicos favorezcan estas soluciones pasivas, algo que aún está lejos de ocurrir a gran escala.

Por eso, aunque celebro el redescubrimiento, me mantengo cauto. La historia demuestra que las buenas ideas no triunfan solo por ser buenas; necesitan un ecosistema que las apoye. Mientras el precio de la electricidad no refleje su coste ambiental y mientras los arquitectos sigan cobrando por metro cuadrado construido en lugar de por eficiencia, el legado de Fathy corre el riesgo de quedar en una anécdota más que en una transformación real.

El Analista

Noticias relacionadas

Ver más

Tendencias

Ver más