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¿Buscamos alienígenas donde no debemos? El polvo lunar como nueva frontera

Un astrofísico de Oxford sugiere que la búsqueda de vida extraterrestre se ha centrado en señales activas, cuando las huellas pasivas en el polvo de la Luna podrían ser más reveladoras.

Durante décadas, la búsqueda de inteligencia extraterrestre (SETI) se ha centrado en captar señales de radio o láser emitidas deliberadamente por otras civilizaciones. Sin embargo, un nuevo estudio del astrofísico Brian C. Lacki, de la Universidad de Oxford, plantea un cambio de paradigma: quizás estamos buscando en el lugar y la forma equivocados.

Según Lacki, las firmas tecnológicas activas —como transmisiones de radio— se atenúan con el tiempo y la distancia. En cambio, las firmas pasivas, que modifican la luz de una estrella o dejan rastros en superficies como la Luna, podrían ser más duraderas y detectables. El polvo lunar, al carecer de atmósfera y estar expuesto al espacio durante millones de años, podría conservar evidencias de actividad tecnológica alienígena, como patrones de reflectancia anómalos o alteraciones en la composición mineral.

La propuesta no es descabellada: la Luna actúa como un registro geológico del sistema solar. Si una civilización extraterrestre hubiera pasado cerca o hubiera utilizado la Luna como observatorio, podría haber dejado huellas imperceptibles para nuestros radiotelescopios, pero visibles para instrumentos que analicen el polvo superficial. Misiones como Chang'e-5 o futuras recogidas de muestras lunares podrían incluir este tipo de análisis.

El enfoque de Lacki amplía el espectro de lo que consideramos "tecnofirmas". Hasta ahora, el programa SETI se ha basado en la hipótesis de que otras civilizaciones usarían tecnologías similares a las nuestras. Pero si una civilización avanzada empleara métodos que no emiten señales electromagnéticas intencionadas, pasarían desapercibidos. La búsqueda pasiva en el polvo lunar ofrece una alternativa de bajo coste y alto potencial.

Fuentes - Xataka: Llevamos décadas buscando alienígenas de la forma equivocada...

Ampliar la búsqueda es sensato, pero no abandona el método tradicional.

Creemos que la propuesta de Lacki es intelectualmente estimulante y necesaria. Durante demasiado tiempo, la búsqueda de inteligencia extraterrestre ha estado limitada por nuestro propio sesgo tecnológico: asumir que otros harían lo mismo que nosotros. Explorar firmas pasivas en el polvo lunar es una idea elegante porque aprovecha un recurso ya disponible (las muestras lunares) y no requiere infraestructura espacial costosa.

Sin embargo, observamos que esta hipótesis sigue siendo especulativa. No hay evidencia de que existan tales firmas, y el riesgo de falsos positivos —contaminación terrestre o procesos naturales— es alto. Además, el hecho de que no hayamos encontrado señales activas no significa que debamos abandonar esa línea; quizás la respuesta esté en combinar ambos enfoques.

En nuestra opinión, lo más valioso de este estudio es que nos obliga a cuestionar nuestros métodos y a mantener una mente abierta. La ciencia avanza cuando se exploran todas las posibilidades, y esta es una vía que merece ser investigada con rigor, sin caer en el sensacionalismo.

Mesa Editorial

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