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Café sin fuego: los ultrasonidos prometen extraer el espresso en frío y en segundos

Investigadores australianos han demostrado que es posible obtener un espresso de calidad usando ultrasonidos en lugar de agua caliente a presión. La técnica, aún en fase experimental, podría revolucionar la preparación del café y ahorrar energía.

Un equipo de la Universidad de Queensland (Australia) ha publicado un estudio en la revista Ultrasonics Sonochemistry en el que demuestran que es posible extraer un espresso de calidad utilizando ultrasonidos en lugar de agua caliente a presión. El método consiste en aplicar ondas ultrasónicas a una mezcla de café molido y agua a temperatura ambiente, logrando una extracción comparable a la del espresso tradicional en cuestión de segundos.

El proceso tradicional de espresso requiere agua a 90-96 °C y una presión de 9-10 atmósferas, lo que implica un consumo energético significativo para calentar el agua. Con los ultrasonidos, la energía se aplica directamente a la mezcla, generando cavitación que rompe las células del café y libera los compuestos solubles sin necesidad de calor. Los investigadores lograron obtener una bebida con perfiles de sabor similares a los de un espresso convencional, según catadores entrenados.

Aunque el hallazgo es prometedor, los autores advierten que la técnica aún está en fase de laboratorio y que quedan desafíos por resolver, como la escalabilidad, el control de la temperatura inducida por los ultrasonidos y la estandarización del proceso. No obstante, abren la puerta a un futuro en el que preparar café podría requerir mucha menos energía y tiempo.

Fuentes: - Xataka - Estudio original en Ultrasonics Sonochemistry (no enlazado directamente en la fuente)

Innovación prometedora pero aún lejos del mercado.

El uso de ultrasonidos para extraer café es, sin duda, una idea elegante desde el punto de vista físico. La cavitación acústica permite romper las paredes celulares del grano sin necesidad de calor, lo que podría ahorrar energía y tiempo. Sin embargo, como suele ocurrir con las innovaciones de laboratorio, el salto a una cafetera doméstica o comercial está lleno de obstáculos: control preciso de la frecuencia, potencia, temperatura inducida y, sobre todo, reproducibilidad.

Me pregunto si los perfiles de sabor obtenidos en catas controladas se mantendrán cuando el proceso se escale o se adapte a diferentes tipos de grano y tueste. La industria del café es extremadamente sensible a cualquier cambio en el ritual de preparación, y los puristas podrían rechazar un método que rompe con la tradición. A largo plazo, si se superan los desafíos técnicos, podría ser una alternativa real, pero no esperemos verlo en las cafeterías de especialidad en los próximos cinco años.

Por ahora, es una prueba de concepto interesante que merece seguirse de cerca, pero conviene no dejarse llevar por el hype. La historia de la tecnología está llena de promesas de laboratorio que nunca llegaron a la cocina.

El Analista

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