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El calor extremo amenaza la producción del queso parmesano en Italia

Las olas de calor en Italia están afectando gravemente a la producción de parmesano, un queso con denominación de origen protegida. Las vacas lecheras reducen su producción y la calidad de la leche empeora, poniendo en riesgo la continuidad del producto.

Las altas temperaturas que azotan Europa desde principios de verano están teniendo un impacto directo en la producción del queso parmesano, uno de los productos más emblemáticos de Italia. Según informa Reuters, las vacas lecheras sufren estrés térmico cuando el termómetro supera los 40 grados, lo que reduce su producción de leche y altera su composición, afectando la calidad necesaria para elaborar el Parmigiano Reggiano con denominación de origen protegida (DOP).

La situación ha llevado a los productores a alertar sobre el riesgo de que esta generación sea la última en poder consumir parmesano auténtico si no se toman medidas. Las olas de calor, cada vez más frecuentes e intensas debido al cambio climático, no solo afectan a los animales, sino también a los pastos y al proceso de maduración del queso, que requiere condiciones ambientales controladas.

Ante este panorama, los ganaderos italianos están explorando soluciones como la instalación de sistemas de refrigeración en establos, la modificación de horarios de ordeño y la búsqueda de variedades de pasto más resistentes al calor. Sin embargo, estas medidas implican inversiones significativas que no todos los pequeños productores pueden afrontar.

El parmesano no es el único producto afectado: el calor extremo también está poniendo en jaque la producción de otros quesos, vinos y aceites de oliva en el sur de Europa, lo que evidencia la vulnerabilidad de las denominaciones de origen frente al cambio climático.

Fuentes: Xataka

El cambio climático golpea a productos con denominación de origen.

Este caso ilustra cómo el cambio climático no es una amenaza abstracta, sino un problema concreto que ya está alterando cadenas de suministro tradicionales. La producción de parmesano depende de un equilibrio climático muy específico, y cuando ese equilibrio se rompe, todo el sistema se resiente. No se trata solo de un problema italiano: es un aviso para cualquier producto alimentario ligado a un territorio.

Me preocupa que la respuesta se centre en soluciones técnicas a corto plazo, como sistemas de refrigeración, sin abordar la causa de fondo: la necesidad de reducir emisiones y adaptar los modelos productivos. Mientras no se actúe sobre el clima, estos parches serán cada vez más caros y menos efectivos. La pregunta no es si otros productos seguirán el mismo camino, sino cuándo.

El Analista

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