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El cangrejo azul como plaga en el Mediterráneo: Italia apuesta por el cultivo de ostras como solución

El cangrejo azul, originario del Atlántico, se ha convertido en una plaga en el Mediterráneo, afectando gravemente la producción de almejas y mejillones en Italia. Ante las pérdidas millonarias, los acuicultores italianos están recurriendo al cultivo de ostras como estrategia de resistencia.

El cangrejo azul (Callinectes sapidus), una especie invasora originaria del Atlántico occidental y el golfo de México, se ha extendido por todo el Mediterráneo, causando estragos en los ecosistemas locales y en la industria acuícola. En Italia, donde su presencia ya era conocida, la plaga se ha intensificado en los últimos años, afectando especialmente a la producción de almejas y mejillones, con pérdidas millonarias y amenazas a empleos y tradiciones culinarias.

Frente a esta crisis, los acuicultores italianos han comenzado a explorar alternativas. Una de las estrategias más prometedoras es el cultivo de ostras, que parecen ser menos vulnerables al ataque del cangrejo azul. Las ostras, al estar fijadas a sustratos y contar con conchas más resistentes, ofrecen una barrera física que dificulta la depredación. Además, su cultivo no requiere las mismas condiciones que los moluscos bivalvos tradicionales, lo que permite diversificar la producción y reducir el riesgo económico.

El gobierno italiano, liderado por Giorgia Meloni, ha mostrado interés en apoyar esta transición, aunque aún no se han anunciado medidas concretas. Expertos en biología marina advierten que, si bien el cultivo de ostras puede ser una solución temporal, no aborda el problema de fondo: la necesidad de controlar la población del cangrejo azul mediante métodos de pesca selectiva o barreras físicas. La comunidad científica sigue investigando el comportamiento de la especie para desarrollar estrategias de manejo más efectivas.

Fuente: Xataka

El cultivo de ostras es un parche, no una solución definitiva.

Yo veo en esta noticia un ejemplo clásico de adaptación reactiva: ante una plaga que devasta un sector, se busca un cultivo alternativo que resista mejor. Es comprensible desde el punto de vista económico a corto plazo, pero me preocupa que se esté evitando el problema de raíz. El cangrejo azul sigue ahí, depredando y reproduciéndose, y cambiar de especie cultivada no detiene su avance.

Además, el cultivo de ostras no está exento de riesgos: puede alterar el equilibrio ecológico local y generar dependencia de una sola especie. Italia debería combinar esta medida con controles poblacionales más agresivos, como la pesca dirigida o la instalación de barreras. De lo contrario, dentro de unos años podríamos estar hablando de una plaga de cangrejos que también se ha adaptado a las ostras.

El Analista

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