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Carles Lalueza-Fox: "Seguramente tengamos más de un doble en algún lugar del planeta"

El genetista Carles Lalueza-Fox explica que la existencia de doppelgängers tiene una base biológica real: la recombinación genética hace posible que dos personas no emparentadas compartan un parecido facial extremo.

La idea de que todos tenemos un "doble" exacto en algún lugar del mundo ha sido un tema recurrente en la cultura popular. Ahora, el genetista Carles Lalueza-Fox, del Instituto de Biología Evolutiva, afirma que esta posibilidad tiene una base científica sólida. En una entrevista reciente, el investigador explicó que la recombinación genética, un proceso aleatorio durante la formación de óvulos y espermatozoides, puede generar combinaciones de rasgos faciales muy similares en individuos no emparentados. Aunque las probabilidades son bajas, no son nulas, y estudios previos han identificado parejas de personas sin vínculo familiar con un parecido facial notable. Lalueza-Fox también señaló que el análisis de ADN de estos "dobles" muestra que, si bien comparten ciertas variantes genéticas relacionadas con la apariencia, su genoma global es tan diferente como el de cualquier otra persona no emparentada. La investigación, publicada en revistas especializadas, abre preguntas sobre la identidad y la genética, pero también recuerda que la individualidad biológica sigue siendo la norma.

Fuente: Xataka

Base científica real, pero probabilidad muy baja

La afirmación de Lalueza-Fox es técnicamente correcta: la recombinación genética puede producir combinaciones de rasgos que den lugar a un parecido facial extremo. Sin embargo, conviene no exagerar la probabilidad. Los estudios citados suelen basarse en muestras pequeñas o en búsquedas activas de parecidos, lo que puede inflar la percepción de frecuencia.

En mi opinión, el interés mediático por los doppelgängers responde más a una fascinación cultural que a una realidad estadística significativa. La genética de poblaciones nos dice que, con miles de millones de personas, es posible que existan algunos casos, pero no es algo que la mayoría vaya a experimentar. La investigación es sólida, pero debemos evitar caer en el sensacionalismo de "todos tenemos un doble".

La utilidad práctica de este conocimiento es limitada: refuerza la idea de que la apariencia facial no es un identificador único, lo que tiene implicaciones forenses y de privacidad. Pero, como suele ocurrir, la ciencia confirma que la realidad es más compleja que el mito.

El Analista

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