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Cataluña estudia recuperar los peajes de la AP-7 cinco años después de su eliminación

El Govern catalán explora la posibilidad de reintroducir peajes en la AP-7 para financiar el mantenimiento de la vía, cinco años después de su liberalización en 2021.

En 2021, Cataluña eliminó los peajes de la autopista AP-7 tras décadas de presión social y política. La medida, impulsada por un frente común de ayuntamientos, consejos comarcales y entidades cívicas, buscaba equiparar la situación de Cataluña con el resto de España, donde la mayoría de las autopistas eran gratuitas. Sin embargo, cinco años después, el Govern estudia recuperar el cobro para hacer frente a los costes de mantenimiento y conservación de la vía.

La AP-7 es una de las arterias principales de la red viaria catalana, con un tráfico diario que supera los 100.000 vehículos en algunos tramos. Su liberalización supuso un alivio económico para los conductores, pero también generó un aumento significativo del tráfico y, con ello, un mayor desgaste del asfalto y las infraestructuras asociadas. Según datos de la Generalitat, el coste anual de mantenimiento de la AP-7 ronda los 60 millones de euros, una cifra que actualmente no está cubierta por ingresos directos de peaje.

La propuesta de recuperar los peajes no es unánime. Mientras que el Departament de Territori defiende que es una medida necesaria para garantizar la seguridad vial y la sostenibilidad económica de la autopista, diversas asociaciones de conductores y partidos de la oposición la rechazan, argumentando que supondría una doble imposición para los ciudadanos que ya financian las carreteras a través de impuestos. El debate se produce en un contexto en el que otras comunidades autónomas, como la Comunidad Valenciana, también han planteado modelos de pago por uso en sus vías de alta capacidad.

Por el momento, el Govern no ha concretado ni el modelo de peaje (fijo, por kilómetro recorrido o tarifa plana) ni el calendario de implantación. Se espera que en los próximos meses se abra un proceso de consulta pública para recoger opiniones de los distintos actores implicados.

Fuentes: - Xataka

Recuperar peajes es una decisión técnica, no ideológica.

Yo veo en esta propuesta un movimiento lógico desde la perspectiva de la gestión de infraestructuras. La AP-7 se liberalizó en un contexto político y social concreto, pero el mantenimiento de una autopista de alta capacidad tiene un coste real que no desaparece por decreto. Si los ingresos fiscales generales no cubren ese gasto, el Govern se enfrenta a una disyuntiva: o se deteriora la vía o se busca una fuente de financiación específica.

Ahora bien, lo que me parece más relevante es el cambio de paradigma que implica. Hasta ahora, el discurso dominante en Cataluña era que los peajes eran un agravio comparativo. Cinco años después, la realidad del mantenimiento ha obligado a matizar esa postura. Esto no significa que recuperar los peajes sea la única solución, pero sí que el debate debe centrarse en datos de tráfico, costes y alternativas de financiación, no en eslóganes.

En cualquier caso, creo que es pronto para tomar partido. El modelo concreto que se plantee marcará la diferencia entre una medida razonable y una imposición injusta. Un peaje blando, con descuentos para residentes o bonificaciones por uso eficiente, podría ser aceptable. Un peaje fijo y elevado, en cambio, generaría rechazo y podría tener efectos negativos en la movilidad y la economía local. Habrá que esperar a los detalles.

El Analista

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