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Cazado en vídeo un coche a 168 km/h en un tramo a 40: la DGT ha encontrado el ejemplo perfecto de por qué las obras matan en carretera

Un conductor fue grabado circulando a 168 km/h en una zona de obras limitada a 40 km/h. El caso, detectado por un helicóptero Pegasus de la Guardia Civil, es el más grave de una campaña especial que ha dejado más de 15.000 denuncias en una semana. La DGT lo ha usado como ejemplo de la peligrosidad de exceder los límites en obras.

La Dirección General de Tráfico (DGT) ha difundido un vídeo captado por un helicóptero Pegasus de la Guardia Civil en el que se ve a un vehículo circulando a 168 km/h en un tramo con límite reducido a 40 km/h debido a obras. El caso se produjo durante una campaña especial de vigilancia que, en una sola semana, ha registrado más de 15.000 denuncias por excesos de velocidad en zonas de obras.

El conductor, que cuadruplicaba la velocidad permitida, se enfrenta a una multa que podría superar los 600 euros y la pérdida de 6 puntos del carné, según la normativa vigente. La DGT ha señalado que este tipo de comportamientos son una de las principales causas de siniestralidad en las carreteras, especialmente en tramos donde se realizan trabajos de mantenimiento o construcción.

La campaña, que se ha centrado en vías convencionales y autovías, ha contado con el apoyo de radares fijos y móviles, además de los helicópteros Pegasus. Los datos de la DGT indican que, en lo que va de año, los accidentes en zonas de obras han aumentado un 12% respecto al mismo período del año anterior.

Fuentes: - Xataka

La velocidad extrema en obras es un problema de educación y control.

Este caso no es una anécdota aislada, sino el síntoma de una cultura de conducción que prioriza la prisa sobre la seguridad. Los 15.000 denuncias en una semana demuestran que muchos conductores no interiorizan el riesgo real de las obras, donde los operarios trabajan a pocos metros de la calzada. La DGT ha hecho bien en visibilizar el caso, pero me pregunto si campañas puntuales son suficientes para cambiar hábitos.

Desde mi punto de vista, la solución pasa por combinar vigilancia con infraestructura: reducir la velocidad de forma efectiva mediante badenes o estrechamientos temporales, y aumentar las sanciones de forma disuasoria. No obstante, la tecnología como Pegasus es una herramienta, no un fin. Mientras la educación vial no se refuerce desde la base, seguiremos viendo ejemplos como este.

El Analista

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