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Los centros de datos prometen empleo, pero la realidad es otra

La promesa de creación de empleo ha sido el principal argumento para justificar la instalación de centros de datos. Sin embargo, un análisis detallado muestra que el impacto laboral es mucho menor de lo que se anuncia.

La instalación de centros de datos se ha vendido a menudo como una fuente masiva de empleo, pero la evidencia sugiere que esa promesa es, en gran medida, un espejismo. Según un reportaje de Xataka, que cita a Futurism, en Estados Unidos —donde se concentra un tercio de los centros de datos del mundo— los estados compiten por atraer estas infraestructuras con incentivos fiscales y promesas de desarrollo económico. Sin embargo, una vez construidos, los centros de datos requieren relativamente poco personal para su operación: se habla de unos pocos cientos de empleos directos por instalación, en el mejor de los casos.

Además, el impacto ambiental es significativo. Los centros de datos consumen enormes cantidades de electricidad, lo que puede elevar la factura de la luz para los residentes cercanos, y también contribuyen a la contaminación del aire y del agua. Mientras los beneficios laborales son exiguos, los costes energéticos y medioambientales recaen sobre las comunidades locales.

En contraste, los defensores de estos proyectos suelen destacar los empleos indirectos que podrían generarse en la construcción y en servicios auxiliares. Pero incluso esos puestos son temporales o de baja cualificación, y no compensan el impacto a largo plazo. La realidad es que los centros de datos son infraestructuras altamente automatizadas, diseñadas para funcionar con el mínimo personal posible.

Fuentes: - Xataka: El argumento de la creación de empleo ha sido la gran baza para levantar centros de datos. Estaría bien si fuera cierto

Los empleos prometidos no justifican el coste ambiental y energético.

Llevamos años escuchando que los centros de datos traerán empleo y prosperidad a las regiones que los acogen. Pero cuando miro los datos, veo una promesa que se diluye. En Estados Unidos, donde hay más experiencia, los números de empleo directo son modestos: unos pocos cientos por instalación, a menudo en roles técnicos muy especializados que no siempre recaen en la población local. Mientras tanto, el consumo energético de estas infraestructuras es descomunal y tiende a disparar los precios de la electricidad para todos.

No digo que los centros de datos sean innecesarios; son el esqueleto de la economía digital. Pero creo que debemos ser honestos sobre lo que realmente ofrecen. Si vamos a conceder exenciones fiscales y permisos ambientales, que sea con los ojos abiertos. El empleo no es el gran beneficio que nos venden; quizá lo sea la capacidad de atraer inversión en digitalización, pero eso es un argumento más matizado y menos vendible políticamente.

Por eso, cuando un gobierno local negocia con una gran tecnológica, debería exigir compromisos laborales concretos y evaluar el impacto energético real. De lo contrario, corremos el riesgo de hipotecar nuestros recursos para un puñado de puestos de trabajo. La próxima vez que alguien hable de 'empleos verdes' o 'empleos del futuro' asociados a un centro de datos, yo pediría ver las cifras desglosadas.

El Analista

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