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CEO de 22 años defiende la jornada 996 como un "producto" voluntario

Daksh Gupta, fundador de una startup de IA, afirma que trabajar 100 horas semanales es una elección personal y compara su modelo con un producto de lujo. Las críticas no se hicieron esperar.

Daksh Gupta, CEO de 22 años de una pequeña startup de inteligencia artificial en Silicon Valley, ha vuelto a generar controversia al defender la jornada laboral 996 (de 9 de la mañana a 9 de la noche, seis días a la semana) como un "producto voluntario". En declaraciones recientes, Gupta afirmó que "si te esfuerzas al 95%, equivale al 0%" y comparó su exigente modelo de trabajo con un producto de lujo que los empleados eligen libremente.

Gupta ya había sido criticado a finales de 2024 por un tuit en el que afirmaba que su startup no ofrecía conciliación laboral y buscaba empleados dispuestos a trabajar 100 horas semanales, incluidos fines de semana. En aquel momento, defendió su postura argumentando que en un mercado tan competitivo como el de la IA, la dedicación total es necesaria para sobrevivir.

Las reacciones no se han hecho esperar. Expertos en recursos humanos y sindicatos han señalado que este tipo de discursos normalizan la explotación laboral y presionan a los trabajadores a aceptar condiciones insostenibles. Además, recuerdan que la jornada 996 ya fue prohibida en China por sus efectos negativos en la salud física y mental de los empleados.

Por su parte, Gupta insiste en que su modelo es transparente y que nadie está obligado a aceptarlo. "Es como un Ferrari: no todo el mundo puede permitírselo, pero quien lo elige sabe lo que obtiene", declaró. La polémica refleja el debate recurrente en el sector tecnológico sobre los límites de la cultura del esfuerzo y la presión por el éxito.

Fuentes: Xataka

La voluntariedad no elimina la presión estructural.

La defensa de la jornada 996 como un 'producto voluntario' me parece un ejercicio de retórica que ignora las dinámicas de poder en el mercado laboral. Cuando un CEO, especialmente en una startup con recursos limitados, plantea que trabajar 100 horas semanales es una elección personal, omite que los candidatos pueden sentirse presionados a aceptar para no perder una oportunidad en un sector hipercompetitivo. La comparación con un Ferrari es desafortunada: un coche de lujo no condiciona tu carrera profesional ni tu sustento.

Más allá de la anécdota, este caso ilustra cómo ciertos discursos empresariales normalizan condiciones extremas bajo el paraguas de la 'cultura del esfuerzo'. Los datos sobre salud mental y productividad a largo plazo contradicen la eficacia de estas prácticas. Aunque Gupta tiene derecho a gestionar su empresa como considere, conviene no confundir elección individual con ausencia de presión sistémica. El debate no es sobre si alguien puede elegir, sino sobre qué opciones reales tiene en un entorno donde el 'todo o nada' se presenta como la única vía al éxito.

El Analista

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