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China reactiva el carbón tras una década de descenso: el precio de la electricidad y la industria marcan el giro

China logró reducir por primera vez en una década su generación eléctrica con carbón gracias a un despliegue masivo de renovables, pero en 2026 ha vuelto a aumentar la quema de carbón para abaratar la electricidad y sostener su industria.

China, el mayor productor y consumidor de carbón del mundo, ha dado un giro inesperado en su política energética. Tras una década de crecimiento imparable de las renovables —que llevó a una caída histórica de la generación con carbón en 2025—, el país ha vuelto a aumentar la quema de este combustible fósil en 2026.

El motivo principal es económico. El precio de la electricidad en China se ha encarecido debido a la intermitencia de las renovables y a la necesidad de mantener la estabilidad de la red. Para abaratar los costes y sostener su potente sector industrial, Pekín ha autorizado la reactivación de centrales térmicas de carbón que estaban en reserva o parcialmente cerradas.

Según datos del sector, la generación con carbón en el primer semestre de 2026 ha crecido un 8% respecto al mismo periodo del año anterior, rompiendo la tendencia descendente iniciada en 2025. El gobierno chino justifica la medida como temporal y necesaria para garantizar el suministro mientras se acelera el almacenamiento energético y se mejora la flexibilidad de la red.

Este movimiento ha generado críticas entre los defensores del clima, ya que China es el mayor emisor de CO₂ del mundo. Sin embargo, desde el punto de vista técnico, la decisión refleja un dilema real de la transición energética: cómo equilibrar la descarbonización con la competitividad industrial y la seguridad del suministro.

Fuentes: - Xataka

La transición energética no es lineal: China muestra sus contradicciones.

China ha demostrado que puede desplegar renovables a una escala sin precedentes, pero también que la economía manda. El repunte del carbón no es una renuncia a la descarbonización, sino un ajuste táctico para mantener la competitividad industrial. La lección es que la transición energética no es un camino recto: requiere gestionar trade-offs reales entre coste, fiabilidad y emisiones.

Yo creo que este episodio debería moderar el triunfalismo de quienes ven en las renovables una solución inmediata y total. China nos recuerda que, sin almacenamiento masivo y redes inteligentes, la intermitencia sigue siendo un obstáculo. La decisión de Pekín es pragmática, pero también revela la fragilidad de un modelo que aún no ha resuelto cómo casar la descarbonización con el crecimiento industrial.

El Analista

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