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Cinesa prueba precios dinámicos en sus salas: pagar más por la butaca perfecta

Cinesa ha comenzado a probar un sistema de precios variables según la ubicación de la butaca, similar al que usan las aerolíneas. Las filas centrales y con mejor visión serán más caras, mientras que las laterales o delanteras mantendrán un precio inferior.

La cadena de cines Cinesa ha puesto en marcha una prueba piloto en algunos de sus complejos para aplicar precios escalonados según la ubicación de la butaca. En la web de venta de entradas, el mapa de la sala muestra zonas de colores con diferentes tarifas: las butacas centrales y a media altura son las más caras, mientras que las laterales y las primeras filas tienen un precio menor. La compañía justifica la medida como una forma de "adecuar el precio al valor real de cada asiento", un modelo que ya utilizan sectores como el transporte aéreo o los conciertos.

La iniciativa, que por ahora es experimental, ha generado reacciones divididas entre los usuarios. Algunos consideran que es una estrategia lógica de mercado, mientras que otros la ven como un encarecimiento encubierto de la experiencia cinematográfica. Cinesa no ha confirmado si extenderá el sistema a todas sus salas, pero la prueba indica que la compañía estudia optimizar sus ingresos ajustando los precios a la demanda.

El contexto del sector del cine en España no es sencillo: la asistencia a salas aún no se ha recuperado del todo tras la pandemia, y la competencia de las plataformas de streaming es cada vez mayor. En este escenario, los cines buscan nuevas fuentes de ingresos o formas de rentabilizar mejor sus espacios. La venta de entradas con precios dinámicos podría ser una respuesta, pero también corre el riesgo de alejar a un público que ya considera caro ir al cine.

Fuente: Xataka - Cinesa imita el modelo de precios escalonados de las aerolíneas

La medida es comprensible pero puede ser contraproducente.

Creemos que la decisión de Cinesa de aplicar precios dinámicos por butaca es un movimiento lógico desde el punto de vista empresarial, ya que busca maximizar el rendimiento de cada sala. Sin embargo, observamos que esta estrategia, importada de las aerolíneas, no considera que la experiencia de ir al cine es profundamente social y emocional, y que el precio único ha sido tradicionalmente un factor de equidad entre los espectadores.

Además, en un contexto donde la asistencia a las salas aún no se ha recuperado por completo, cualquier incremento de precio percibido como arbitrario o injusto podría desincentivar la visita. La transparencia será clave: si el cliente entiende que paga más por una butaca objetivamente mejor, la medida podría ser aceptada. Pero si se vive como un simple aumento encubierto, el riesgo de rechazo es alto.

En nuestra opinión, el sector del cine debería innovar en la experiencia (mejor sonido, butacas más cómodas, ofertas combinadas) antes que en la estructura de precios. La diferenciación por asiento puede funcionar en eventos de alta demanda, pero para el cine diario, la sencillez y la claridad son valores que no deberían sacrificarse.

La Redacción

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