Corea del Sur ofrece 14.000 dólares por casarse, pero los jóvenes no se dejan comprar
El gobierno surcoreano ha ofrecido hasta 14.000 dólares a los jóvenes que contraigan matrimonio, como parte de sus políticas para combatir la crisis de natalidad. Sin embargo, la medida no ha tenido el efecto esperado: la tasa de matrimonios sigue cayendo.
Corea del Sur lleva años sumido en una profunda crisis de natalidad, con una tasa de fertilidad que en 2024 se situó en 0,72 hijos por mujer, la más baja del mundo. Para revertir esta tendencia, algunas administraciones locales han recurrido a incentivos económicos directos: ofrecer hasta 14.000 dólares (unos 13.000 euros) a los jóvenes que se casen. La lógica detrás de la medida es que el matrimonio suele preceder a la maternidad en la sociedad surcoreana, por lo que fomentar el primero podría impulsar la segunda.
Sin embargo, los resultados preliminares muestran que el dinero no es suficiente. Según datos recogidos por el medio local The Korea Herald, el número de matrimonios en las regiones que implementaron estos bonos apenas varió, e incluso descendió en algunos casos. Los jóvenes surcoreanos citan razones como el alto coste de la vivienda, la precariedad laboral y la presión social como barreras mucho más determinantes que la falta de una suma inicial.
El caso de Corea del Sur no es aislado. Países como Japón, Singapur o Hungría han probado estrategias similares con resultados mixtos. Los expertos señalan que las políticas de incentivos económicos suelen tener un impacto limitado si no van acompañadas de cambios estructurales en el mercado laboral, el sistema de vivienda y la conciliación familiar. En Corea, el coste medio de criar a un hijo hasta los 18 años se estima en más de 200.000 dólares, lo que hace que los 14.000 del bono nupcial parezcan una gota en el océano.
Fuentes: Xataka
Incentivos económicos no resuelven problemas estructurales.
Me parece comprensible que un gobierno desesperado por la caída de la natalidad recurra a medidas directas como pagar por casarse. Pero los datos demuestran que el problema no es de liquidez inicial, sino de expectativas de futuro. Un joven surcoreano no evita el matrimonio porque le falten 14.000 dólares, sino porque sabe que el coste de la vida, la vivienda y la crianza es prohibitivo a largo plazo.
Lo que observamos aquí es un clásico error de diagnóstico: se trata un síntoma (la baja nupcialidad) como si fuera la causa, cuando en realidad ambos comparten raíces más profundas. Mientras no se aborden la precariedad laboral, el elevado precio de la vivienda y la cultura de largas jornadas laborales, cualquier bono será un parche. La experiencia internacional sugiere que las políticas de conciliación y el apoyo a la vivienda tienen más impacto que los pagos únicos.
No digo que los incentivos económicos sean inútiles, pero sí que son insuficientes si no forman parte de un paquete más amplio. Corea del Sur necesita reformas estructurales, no cheques. Y mientras los jóvenes sientan que formar una familia es una carga insostenible, ninguna cantidad de dinero cambiará su decisión.
— El AnalistaFuentes
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