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Corea del Sur redefine la vejez: el debate sobre qué significa ser 'viejo' en una sociedad súper envejecida

Con un 21% de la población mayor de 65 años, Corea del Sur se declara sociedad 'súper envejecida' y abre un debate sobre la definición de vejez, con implicaciones económicas y sociales de largo alcance.

Corea del Sur ha entrado oficialmente en la categoría de sociedad 'súper envejecida', al superar el 20% de su población con 65 años o más. Según datos recientes, ese grupo ya representa el 21% de los habitantes, cerca de 11 millones de personas. Este hito demográfico, anticipado por la persistente baja tasa de natalidad, ha desencadenado un debate nacional sobre la definición de 'viejo' y los criterios para establecer la edad de jubilación, el acceso a prestaciones y la participación laboral.

El gobierno y diversas instituciones académicas han comenzado a revisar los umbrales tradicionales. Algunos expertos proponen elevar la edad de jubilación o flexibilizar los criterios de 'vejez' para reflejar la mayor esperanza de vida y las mejores condiciones de salud de los mayores. Otros advierten que cambiar la definición podría retrasar derechos adquiridos y agravar la desigualdad.

El debate no es solo numérico: implica repensar el sistema de pensiones, la sanidad y el mercado laboral. Corea del Sur, con una de las tasas de fertilidad más bajas del mundo (0.72 hijos por mujer en 2023), enfrenta un futuro con menos trabajadores activos y más dependientes. La discusión sobre qué significa ser 'viejo' es, en realidad, un intento de adaptar las estructuras sociales a una realidad demográfica sin precedentes.

Fuente: Xataka

Redefinir la vejez es necesario, pero con cautela.

Me parece inevitable que Corea del Sur, como otras sociedades envejecidas, revise sus definiciones de vejez. No hacerlo sería ignorar que la esperanza de vida ha aumentado y que muchas personas de 65 años están plenamente activas. Sin embargo, el riesgo de que este debate se use para recortar derechos o retrasar pensiones sin un análisis profundo de las consecuencias sociales es real.

Lo que no se dice a menudo es que la definición de 'viejo' no es solo un dato estadístico: es una herramienta de política pública. Si se eleva la edad de jubilación sin mejorar el acceso al empleo para los mayores, simplemente se traslada el problema. El verdadero desafío no es etiquetar, sino diseñar un sistema que integre a una población longeva sin generar fracturas generacionales.

En mi opinión, el debate surcoreano es un espejo de lo que pronto enfrentarán muchos países. La clave estará en equilibrar la sostenibilidad fiscal con la equidad social, y eso requiere datos, transparencia y diálogo, no cambios apresurados.

El Analista

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