Cuatro filmotecas se unen para restaurar el inacabado 'Quijote' de Orson Welles
El proyecto, que Welles nunca terminó, será reconstruido a partir de 50.000 metros de película y 2.000 páginas de guion. Cuatro filmotecas europeas colaboran para dar forma a una de las obras más legendarias del cine inconcluso.
Orson Welles dedicó casi treinta años a filmar su versión de 'Don Quijote', pero nunca logró terminarla. Ahora, cuatro filmotecas europeas —la Cinémathèque Française, la Filmoteca Española, el Museo del Cine de Turín y la Cinemateca de Múnich— han unido fuerzas para recomponer el material disperso. En total, se han recuperado 50.000 metros de película y 2.000 páginas de guion, un archivo que durante décadas parecía perdido o inaccesible.
El proyecto de Welles comenzó en la década de 1950 y se prolongó hasta su muerte en 1985, con múltiples interrupciones por falta de financiación y cambios de reparto. A diferencia de la adaptación de Terry Gilliam —que también sufrió un largo calvario pero logró estrenarse—, la versión de Welles quedó en un estado fragmentario. Las filmotecas implicadas han acordado un plan de restauración que incluye la digitalización de los negativos, la sincronización de bandas sonoras y la reconstrucción de la narrativa a partir de las notas del director.
El resultado no será una película terminada al uso, sino una versión lo más fiel posible a la intención original de Welles. Los responsables del proyecto han señalado que se respetarán los cortes y las indicaciones del cineasta, aunque algunas escenas tendrán que ser montadas a partir de tomas alternativas. Se espera que el material restaurado pueda exhibirse en festivales y filmotecas a partir de 2027.
Este caso recuerda a otras restauraciones de obras inconclusas, como 'El otro lado del viento' del propio Welles, que se completó póstumamente y se estrenó en Netflix en 2018. Sin embargo, la magnitud del material y la dispersión geográfica hacen de este proyecto un desafío técnico y archivístico sin precedentes.
Fuentes: Xataka
La restauración es un hito, pero no una película de Welles.
Me parece encomiable el esfuerzo de las filmotecas por recuperar el material de Welles, pero conviene no confundir restauración con autoría. Lo que veremos será una reconstrucción, no la película que Welles habría terminado. El riesgo de mitificar el material inconcluso es alto, y a menudo el resultado final decepciona a los puristas.
Dicho esto, el valor documental e histórico es incuestionable. Poder acceder a 50.000 metros de metraje y 2.000 páginas de guion permite entender el proceso creativo de uno de los cineastas más influyentes. La pregunta es si el público general aceptará una obra que, por definición, es incompleta. En mi opinión, el proyecto debería presentarse como lo que es: un archivo restaurado, no una película terminada.
Por último, me parece significativo que este tipo de colaboraciones internacionales sean cada vez más frecuentes. La digitalización y la voluntad de compartir fondos están permitiendo rescatar obras que parecían perdidas. Ojalá sirva de precedente para otros proyectos similares.
— El AnalistaFuentes
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