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El eclipse de Texas anticipa el desafío solar que España afrontará el 12 de agosto

El eclipse de abril de 2024 en Texas borró 13 GW solares en minutos. España vivirá una situación similar el 12 de agosto, y el caso tejano ofrece lecciones clave sobre cómo gestionar la intermitencia renovable.

El 8 de abril de 2024, un eclipse solar total recorrió Norteamérica y dejó una huella imborrable en la red eléctrica de Texas. A las 12:15 del mediodía, la generación solar fotovoltaica en el estado alcanzaba los 13,8 gigavatios (GW). Cuarenta y cinco minutos después, apenas quedaban 800 megavatios (MW). La caída fue de aproximadamente 13 GW en menos de una hora, una prueba de estrés sin precedentes para un sistema que depende cada vez más de la energía solar.

El operador de red tejano, ERCOT, activó todos los recursos disponibles: las centrales de gas natural aumentaron su producción, las baterías de almacenamiento vertieron energía almacenada y se recurrió a la demanda gestionable. El resultado fue que el suministro no se interrumpió y la mayoría de los ciudadanos no notó nada. Sin embargo, el episodio dejó lecciones valiosas sobre la fragilidad de un sistema con alta penetración solar frente a eventos astronómicos predecibles.

Ahora, España se enfrenta a un escenario similar. El próximo 12 de agosto de 2026, un eclipse solar será visible en la Península Ibérica. Según Red Eléctrica de España (REE), la potencia solar instalada en el país ronda los 25 GW, y durante el eclipse se espera una reducción de hasta 14 GW en la generación fotovoltaica. La pregunta es si el sistema español está preparado para una caída tan brusca y si podrá compensarla con gas, baterías, hidráulica y otras fuentes.

El caso tejano demuestra que la tecnología y la planificación pueden mitigar el impacto, pero también revela que la dependencia de los combustibles fósiles como respaldo sigue siendo alta. En Texas, el gas cubrió la mayor parte del hueco, lo que contradice en parte el discurso de una transición energética limpia. Para España, el reto es aún mayor porque la proporción de solar sobre la demanda total es superior y porque la interconexión con Francia es limitada.

Los expertos señalan que la clave estará en la coordinación entre REE, las centrales de bombeo, las baterías y los ciclos combinados. También en la capacidad de predecir con exactitud la evolución del eclipse y activar los mecanismos de respuesta con antelación. El eclipse de Texas sirvió como banco de pruebas; el de agosto será el examen real para el sistema eléctrico español.

Fuentes: Xataka

El eclipse revela la fragilidad de la transición renovable.

El episodio de Texas demuestra que la integración masiva de renovables no está exenta de riesgos, incluso cuando los eventos son predecibles. Aplaudo la capacidad de respuesta de ERCOT, pero no podemos ignorar que el gas natural fue el verdadero salvavidas. Esto pone en evidencia que la transición energética, en su estado actual, sigue atada a los combustibles fósiles como respaldo.

Para España, el desafío es doble: por un lado, gestionar la caída de 14 GW en minutos; por otro, hacerlo sin que el coste económico o ambiental se dispare. Las baterías y la hidráulica ayudarán, pero su capacidad actual es insuficiente. Me preocupa que se repita el modelo tejano de depender del gas, cuando el objetivo debería ser reducir esa dependencia. El eclipse de agosto no solo pondrá a prueba la red, sino también la coherencia de nuestra política energética.

En mi opinión, este tipo de eventos deberían acelerar la inversión en almacenamiento a gran escala y en interconexiones internacionales. No se trata de alarmar, sino de planificar con datos. Texas nos ha dado una lección gratuita; sería un error no aprovecharla.

El Analista

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