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¿Estamos enfriando mal la comida? Los expertos advierten del error de dejarla templar en la encimera

Una regla simple puede evitar intoxicaciones: guardar la comida cocinada antes de dos horas. Los expertos alertan del hábito de dejar enfriar los platos en la encimera, especialmente en verano.

Cada verano, las altas temperaturas disparan el riesgo de intoxicaciones alimentarias. Y uno de los errores más comunes en los hogares españoles es dejar la comida cocinada enfriándose en la encimera durante horas. Expertos en seguridad alimentaria recuerdan una regla básica: la comida cocinada no debe permanecer más de dos horas a temperatura ambiente. Pasado ese tiempo, las bacterias empiezan a multiplicarse rápidamente.

El problema se agrava con platos grandes o densos, como una tortilla de patatas o una fuente de arroz, que tardan mucho en enfriarse por completo. Muchas personas creen que meter la comida caliente en la nevera es malo, pero los especialistas señalan que es peor dejarla fuera. Lo recomendable es dividir la comida en recipientes pequeños y poco profundos para que se enfríe más rápido, y luego guardarla en el frigorífico.

En verano, el margen de seguridad se reduce aún más. Si la temperatura ambiente supera los 32 °C, el tiempo máximo se acorta a una hora. Los expertos insisten en que no se debe confiar en el olor o el aspecto: las bacterias patógenas no siempre alteran las características organolépticas de los alimentos.

Fuente: Xataka

El hábito de templar en la encimera es un riesgo evitable.

La recomendación de los expertos es clara y está respaldada por la microbiología básica: la zona de peligro (entre 4 °C y 60 °C) es el caldo de cultivo ideal para bacterias como Salmonella o Staphylococcus aureus. Dejar la comida templando durante horas es, desde un punto de vista técnico, una práctica que maximiza ese riesgo.

Me parece interesante que el artículo aborde un error tan común en los hogares españoles. La tradición de 'dejar que se enfríe' está tan arraigada que cuesta cambiarla, pero los datos son contundentes. La solución es sencilla: enfriar rápido y en porciones pequeñas. No hace falta ser un experto en seguridad alimentaria para aplicarlo.

Dicho esto, echo en falta en la información original datos concretos sobre la incidencia de intoxicaciones en España durante el verano. Sin cifras, el consejo se queda en lo anecdótico. Sería útil que estudios o autoridades sanitarias cuantificaran el impacto real de este hábito para reforzar el mensaje.

El Analista

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