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España sigue siendo un país de salarios bajos: el 63% de los trabajadores no llega al salario medio

A pesar del récord de empleo, el 63% de los trabajadores en España gana menos del salario medio, según un informe de CCOO. La brecha salarial y la precariedad estructural siguen siendo los principales desafíos.

Un informe del Gabinete Económico de CCOO revela que el 63% de los trabajadores en España no alcanza el salario medio del país, que se sitúa en torno a los 1.800 euros brutos mensuales. Aunque el empleo ha alcanzado cifras récord, con más de 22 millones de personas ocupadas, la mayoría de los salarios se concentran en la franja baja. El estudio señala que la brecha salarial se mantiene especialmente acusada entre sectores: mientras la hostelería y el comercio registran los sueldos más bajos, la tecnología y las finanzas lideran las remuneraciones más altas. Además, la temporalidad y la parcialidad no deseada siguen lastrando los ingresos de muchos trabajadores, especialmente mujeres y jóvenes. El informe también destaca que el salario medio ha crecido un 2,5% interanual, pero por debajo de la inflación acumulada, lo que reduce el poder adquisitivo real. CCOO reclama una subida del Salario Mínimo Interprofesional (SMI) y medidas para reducir la precariedad.

Fuente: Xataka

Los datos confirman una precariedad estructural que no se resuelve solo con empleo.

Los datos del informe de CCOO no me sorprenden. Llevamos años viendo cómo el mercado laboral español crea empleo, pero de baja calidad. Que el 63% de los trabajadores no llegue al salario medio indica que la media está inflada por unos pocos sueldos altos, mientras la mayoría se queda atrás. Esto no es un problema coyuntural, sino estructural: la economía española se apoya en sectores de bajo valor añadido y alta temporalidad.

El crecimiento del empleo es positivo, pero no puede ser la única métrica. Si la inflación supera la subida salarial, el poder adquisitivo se erosiona. La propuesta de subir el SMI es necesaria, pero insuficiente si no se acompaña de reformas que reduzcan la parcialidad no deseada y la rotación contractual. Mientras no se aborde la productividad y la estructura productiva, este patrón se repetirá.

En mi opinión, el debate debería centrarse en cómo redistribuir la riqueza generada y en qué sectores apostar para mejorar la calidad del empleo. Sin embargo, no hay soluciones mágicas: cualquier cambio requerirá acuerdos entre agentes sociales y políticas a medio plazo que trasciendan los ciclos electorales.

El Analista

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