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Los expertos creen que nos faltan árboles: "Una zona verde sin arbolado suficiente pierde gran parte de su capacidad para actuar"

Un estudio de la Universidad de Granada revela que no basta con tener zonas verdes: el tipo y densidad de arbolado determinan su eficacia como refugio climático frente a olas de calor extremo.

Las olas de calor extremo se han convertido en un desafío estructural para las ciudades, que cada vez sufren episodios más intensos y prolongados. Frente a este escenario, el concepto de "refugio climático urbano" ha cobrado fuerza como una infraestructura de emergencia capaz de mitigar los efectos del calor. Sin embargo, una investigación liderada por la Universidad de Granada advierte que no cualquier espacio verde cumple esa función.

El estudio, cuyos detalles fueron publicados recientemente, analiza cómo el diseño, la morfología y, sobre todo, el tipo de arbolado influyen en la capacidad de una zona para actuar como escudo térmico. Los resultados indican que una zona verde con escaso arbolado o con especies inadecuadas pierde gran parte de su efectividad para reducir la temperatura ambiente. En concreto, se observó que la sombra y la evapotranspiración de los árboles son factores clave, y que la densidad de copa y la disposición espacial marcan diferencias significativas.

El trabajo subraya que muchas ciudades han priorizado la creación de parques y jardines sin considerar la selección de especies arbóreas ni la densidad de plantación necesaria. Esto lleva a que, durante olas de calor, estos espacios no ofrezcan el alivio esperado. Los investigadores recomiendan planificar el arbolado urbano con criterios climáticos, eligiendo especies autóctonas o adaptadas que proporcionen sombra densa y resistan condiciones extremas.

El hallazgo tiene implicaciones directas para el urbanismo y las políticas de adaptación al cambio climático. No se trata solo de aumentar la superficie verde, sino de diseñar espacios que realmente funcionen como refugios térmicos. La investigación aporta datos concretos que pueden guiar a arquitectos, paisajistas y gestores municipales en la toma de decisiones.

Fuente: Xataka

El arbolado urbano debe planificarse con criterio climático, no estético.

El estudio de la Universidad de Granada confirma algo que muchos sospechábamos: no basta con pintar de verde un plano urbano. La eficacia de un refugio climático depende de variables técnicas como la densidad de copa, la especie y la disposición. Me parece un avance necesario, pero también un toque de atención: muchas ciudades han caído en el "greenwashing" paisajístico, plantando árboles ornamentales que no dan sombra o que mueren en la primera sequía.

Desde mi punto de vista, este tipo de investigación debería traducirse en normativas vinculantes, no solo en recomendaciones. Si queremos que las ciudades sean resilientes al calor extremo, necesitamos estándares mínimos de arbolado por metro cuadrado, con especies seleccionadas por su rendimiento térmico. De lo contrario, seguiremos teniendo parques que son islas de calor en lugar de refugios.

No obstante, soy cauto: los datos provienen de un estudio concreto y sería imprudente generalizar sin más replicaciones. Lo que sí está claro es que la planificación urbana debe integrar la ciencia climática de forma más rigurosa. El tiempo de los jardines decorativos ha pasado.

El Analista

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