La factura de la luz en EE.UU. ya había subido por culpa de los centros de datos. Lo que se viene: 6.300 millones más en tres años
Los centros de datos disparan el coste de la electricidad en EE.UU. PJM prevé un aumento de 6.300 millones en tres años, encareciendo aún más las facturas de los hogares.
El auge de los centros de datos en Estados Unidos está provocando un incremento significativo en el coste de la electricidad para los hogares. Según informa el New York Times, la organización PJM Interconnection, que gestiona la red eléctrica en 13 estados del este del país, ha advertido que las tarifas eléctricas aumentarán en 6.300 millones de dólares en los próximos tres años debido a la creciente demanda de estas infraestructuras.
PJM organiza subastas anuales donde las compañías eléctricas ofertan el precio al que suministrarán energía. En la última subasta, los precios se dispararon, reflejando la presión que ejercen los centros de datos sobre la red. Estos centros, que albergan servidores para servicios en la nube, inteligencia artificial y streaming, consumen enormes cantidades de electricidad, lo que obliga a las empresas a invertir en nueva capacidad de generación y transmisión, costes que se trasladan a los consumidores.
El problema no es nuevo: en los últimos años, las facturas de luz ya habían subido por la misma causa. Pero la aceleración de la demanda, impulsada por la inteligencia artificial y la digitalización, agrava la situación. Se estima que los centros de datos podrían consumir hasta el 9% de la electricidad total de EE.UU. en 2030, frente al 2% actual.
Las consecuencias no son solo económicas. El aumento de la demanda también presiona para que se mantengan abiertas centrales de carbón y gas que de otro modo habrían cerrado, lo que choca con los objetivos climáticos. Mientras, los ciudadanos ven cómo su factura se encarece sin un beneficio directo aparente.
Fuente: Xataka
El coste energético de la IA se traslada al ciudadano sin contrapartida clara.
El aumento de 6.300 millones en tres años no es una sorpresa, sino la consecuencia lógica de un modelo de negocio que externaliza sus costes. Las grandes tecnológicas construyen centros de datos sin asumir el impacto en la red eléctrica, y ese coste recae sobre los hogares. No hay un debate público proporcionado sobre quién debe pagar la factura de la digitalización.
En mi opinión, el problema no es solo económico, sino de transparencia. Las subastas de PJM reflejan una realidad: la demanda crece más rápido que la oferta, y el mercado responde subiendo precios. Pero mientras los beneficios de la IA y el streaming se privatizan, los costes de infraestructura se socializan. Si no se introducen mecanismos que obliguen a los grandes consumidores a pagar su parte, la brecha entre quienes se benefician de la tecnología y quienes la sufren se ensanchará.
A medio plazo, esto podría generar un rechazo social que frene la expansión de centros de datos o fuerce una regulación más estricta. Pero mientras tanto, el ciudadano medio seguirá pagando más por una electricidad que, paradójicamente, alimenta servicios que no siempre elige usar.
— El AnalistaFuentes
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