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Francia redescubre el 'blanc de Meudon' contra el calor: un truco del siglo XVIII que España ha olvidado

En plena ola de calor con temperaturas superiores a 40°C y apagones, Francia ha agotado el 'blanc de Meudon', un producto de limpieza clásico que se usa para pintar techos y fachadas con el fin de reflejar la luz solar y reducir la temperatura interior. En España, este método tradicional ha caído en el olvido.

Francia vive una ola de calor extrema con temperaturas que superan los 40°C y apagones en varias regiones. En este contexto, las ferreterías del sur del país han agotado las existencias de 'blanc de Meudon', un producto de limpieza a base de tiza triturada que se utiliza desde el siglo XVIII para pintar techos y fachadas. Su aplicación crea una capa blanca que refleja la radiación solar, ayudando a mantener los interiores más frescos sin necesidad de aire acondicionado.

Este método, similar al encalado tradicional de los pueblos blancos españoles, ha sido redescubierto por los franceses como una solución de bajo coste y alta eficacia ante las altas temperaturas. Mientras tanto, en España, donde también se sufren olas de calor, esta técnica ha caído en desuso, reemplazada por sistemas de climatización modernos que consumen mucha energía.

La noticia, publicada originalmente por Xataka y Magnet, destaca cómo un conocimiento ancestral puede resurgir en momentos de crisis energética. El 'blanc de Meudon' no solo es económico y ecológico, sino que también reduce la dependencia de la red eléctrica en episodios de alta demanda.

Fuente: Xataka

La tradición olvidada es a veces la innovación más eficaz.

Me parece revelador que, ante una crisis energética, Francia recurra a un método del siglo XVIII mientras nosotros seguimos instalando aires acondicionados que colapsan la red. No se trata de romanticismo, sino de eficiencia: el 'blanc de Meudon' cuesta céntimos, no consume electricidad y funciona.

España tiene una tradición similar con la cal, pero la hemos abandonado por soluciones modernas que, en realidad, son más caras y menos sostenibles. Esta noticia debería hacernos reflexionar sobre cómo la innovación no siempre es hacia adelante; a veces, mirar atrás es el verdadero progreso.

El Analista

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