SNShortNews
tecnologia2 min de lectura

El gran fraude de la canela: Bruselas detecta irregularidades en dos tercios del producto en Europa

Un estudio de la Comisión Europea revela que el 66% de la canela comercializada en la UE presenta problemas de calidad o etiquetado, tras años de alertas sobre el fraude en especias.

La Comisión Europea ha publicado un informe que revela que dos tercios de la canela que se vende en la Unión Europea presenta irregularidades, ya sea por adulteración, etiquetado incorrecto o presencia de sustancias no declaradas. El estudio, realizado en 2023, analizó muestras de canela de distintos orígenes y puntos de venta, confirmando que el fraude en el sector de las especias sigue siendo un problema generalizado.

Este hallazgo se enmarca en una investigación más amplia que la Comisión inició en 2022, cuando detectó que especias como la pimienta, el comino, la cúrcuma, el azafrán y el pimentón también presentaban altos niveles de fraude. En aquel momento, Bruselas instó a los Estados miembros a reforzar los controles, pero los resultados actuales indican que las medidas no han sido suficientes.

La canela, quinta especia más consumida en Europa, es especialmente vulnerable a la adulteración con variedades de menor calidad (como la canela de Cassia en lugar de la verdadera canela de Ceilán) o a la mezcla con otros ingredientes como harina o corteza triturada. Además, se han detectado casos de contaminación con cumarina, un compuesto que en dosis elevadas puede ser perjudicial para la salud.

El informe de la Comisión no solo señala a los productores, sino también a la cadena de suministro: desde los importadores hasta los minoristas, muchos de los cuales no realizan los controles de calidad necesarios. Bruselas planea ahora endurecer las sanciones y armonizar los métodos de análisis en toda la UE para combatir el fraude.

Fuente: Xataka

El fraude en especias es sistémico y requiere acción coordinada.

El dato de que dos tercios de la canela en Europa tengan problemas no me sorprende, pero sí me preocupa la lentitud de la respuesta. Llevamos años viendo informes similares sobre otras especias, y los controles siguen siendo insuficientes. La cadena de suministro es opaca y los incentivos económicos para adulterar son altos, mientras que las sanciones son bajas.

Lo que más me llama la atención es que el problema no es solo de los productores en origen, sino también de los distribuidores y minoristas europeos que no verifican lo que venden. La Comisión Europea debería imponer pruebas obligatorias y aleatorias en todos los puntos de entrada, y no solo recomendaciones. Mientras el coste del fraude sea menor que el de prevenirlo, seguirá siendo rentable.

En mi opinión, este caso es un ejemplo de cómo la falta de armonización regulatoria y la debilidad de los controles permiten que prácticas fraudulentas se normalicen. La solución pasa por una trazabilidad más estricta y por educar al consumidor para que exija calidad, pero sobre todo por una acción decidida de las autoridades.

El Analista

Noticias relacionadas

Ver más

Tendencias

Ver más