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Hiperemesis gravídica: el trastorno del embarazo que sigue siendo un tabú

Una de cada 20 mujeres sufre hiperemesis gravídica durante el embarazo, un trastorno que va mucho más allá de las náuseas matutinas y que, pese a su gravedad, sigue siendo invisibilizado y minimizado.

La hiperemesis gravídica es un trastorno que afecta aproximadamente a una de cada 20 mujeres embarazadas, caracterizado por náuseas y vómitos intensos que pueden llevar a deshidratación, pérdida de peso y desnutrición. A diferencia de las náuseas matutinas comunes, esta condición requiere atención médica y, en casos graves, hospitalización. A pesar de su incidencia, sigue siendo un problema poco conocido y a menudo minimizado, incluso por profesionales de la salud. El artículo de Xataka recuerda cómo la princesa Diana, al revelar su bulimia en 1992, provocó el llamado "Efecto Diana", que llevó a muchas mujeres a buscar ayuda. La hiperemesis gravídica, sin embargo, carece de un momento de visibilización similar, y muchas mujeres la sufren en silencio, sintiéndose atrapadas en un tren del que no pueden bajarse. La falta de concienciación y de investigación adecuada perpetúa el sufrimiento y el estigma.

Es necesario visibilizar y desestigmatizar la hiperemesis gravídica.

Creemos que la hiperemesis gravídica es un claro ejemplo de cómo ciertos problemas de salud femenina son sistemáticamente ignorados o trivializados. La comparación con el 'Efecto Diana' es acertada: hace falta una figura pública que hable abiertamente para que la sociedad tome conciencia. Pero no debería ser necesario. La medicina y los medios tienen la responsabilidad de informar y formar sin esperar a que un famoso dé el paso.

Observamos que, a pesar de los avances en salud materna, condiciones como esta siguen siendo un tabú. Las pacientes reportan que se les dice que 'es normal' o que 'ya pasará', cuando en realidad puede tener consecuencias graves para la madre y el feto. Es urgente que los protocolos médicos incluyan un abordaje serio y que se destinen recursos a la investigación de sus causas y tratamientos.

En nuestra opinión, el silencio en torno a la hiperemesis gravídica es una forma de violencia institucional. Las mujeres merecen ser escuchadas y tratadas con la misma seriedad que cualquier otro paciente. Hace falta educación, empatía y, sobre todo, voluntad política para que este trastorno deje de ser invisible.

La Redacción

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