SNShortNews
tecnologia3 min de lectura

El impacto de los centros de datos en la factura eléctrica: un problema que se agrava

Los centros de datos están disparando los costes eléctricos en EE.UU., con previsiones de un aumento de 6.300 millones de dólares en tres años. Analizamos el contexto y las implicaciones para los consumidores.

El crecimiento exponencial de los centros de datos, impulsado por la demanda de inteligencia artificial y servicios en la nube, está generando una presión sin precedentes sobre las redes eléctricas en Estados Unidos. Según un informe del New York Times recogido por Xataka, la subasta anual de capacidad de PJM, el operador de la red que cubre 13 estados y el Distrito de Columbia, ha revelado un incremento drástico en los precios mayoristas de la electricidad. Este aumento se traducirá en un sobrecoste de 6.300 millones de dólares para los consumidores en los próximos tres años.

PJM organiza subastas donde las compañías eléctricas ofertan el precio al que suministrarán electricidad en el futuro. En la última subasta, los precios se dispararon debido a la creciente demanda de los centros de datos, que ya consumen cerca del 4% de la electricidad del país. Este fenómeno no es nuevo: desde 2020, las tarifas residenciales han subido un 25% en promedio en las zonas atendidas por PJM, y la tendencia se acelera.

El problema no es exclusivo de Estados Unidos. En Europa, países como Irlanda y los Países Bajos ya han impuesto moratorias a nuevos centros de datos por su impacto en la red y en los objetivos climáticos. En España, aunque el fenómeno es más incipiente, comunidades como Aragón y Madrid están viendo una oleada de proyectos que preocupan a los vecinos por el consumo de agua y electricidad.

Para los consumidores, la consecuencia directa es una factura más cara. Pero el debate va más allá: ¿quién debe pagar por la infraestructura necesaria para sostener la digitalización? Las grandes tecnológicas argumentan que invierten en energías renovables, pero la realidad es que la red necesita refuerzos que acaban costando a todos.

Fuentes: Xataka, New York Times (citado en el artículo original).

Los centros de datos son un lujo que pagamos todos.

Llevamos años escuchando que la digitalización es imparable y que los centros de datos son su columna vertebral. Pero lo que no se dice con la misma claridad es que su coste energético no lo asumen solo las grandes tecnológicas, sino que se socializa a través de la factura de la luz. Los datos de PJM son el ejemplo perfecto: un sobrecoste de 6.300 millones de dólares en tres años que pagarán hogares y pequeñas empresas, no los gigantes de internet.

Yo creo que aquí hay un desajuste de incentivos. Las empresas que más se benefician de la inteligencia artificial y el cloud computing no internalizan el coste real de la electricidad que consumen. Mientras tanto, los reguladores, presionados por el crecimiento económico y la innovación, aprueban proyectos sin exigir contrapartidas claras. No digo que haya que parar la digitalización, pero sí que deberíamos debatir modelos de tarificación que penalicen el consumo intensivo y protejan a los ciudadanos.

El problema no es nuevo: ya pasó con las criptomonedas y la minería. La diferencia es que ahora el volumen es mucho mayor y la demanda no para de crecer. Si no se toman medidas pronto, veremos un aumento de la desigualdad energética: quienes puedan permitirse paneles solares o baterías se blindarán, mientras que el resto pagará facturas cada vez más altas para alimentar servidores que ni siquiera usan directamente.

El Analista

Noticias relacionadas

Ver más

Tendencias

Ver más