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El incendio de Los Gallardos y el problema de los cables huérfanos en España

El incendio de Los Gallardos, el más mortífero del siglo en España, deja al descubierto un grave problema de infraestructura: miles de kilómetros de cables abandonados que dificultan la extinción y ponen en riesgo vidas.

El incendio forestal declarado en Los Gallardos (Almería) se ha convertido en el más mortífero del siglo en España, con una docena de fallecidos, unas 6.600 hectáreas quemadas y 1.405 personas desalojadas. Muchas de las víctimas fueron halladas dentro de sus vehículos, atrapadas en caminos sin salida. Mientras la Guardia Civil continúa con la identificación de los cuerpos y los equipos del INFOCA trabajan para sofocar completamente las llamas, el debate público se centra en las causas y las lecciones que dejará esta tragedia.

Entre los múltiples factores que se analizan, destaca un problema de infraestructura que llevaba años denunciándose: la presencia de miles de kilómetros de cables eléctricos y de telecomunicaciones abandonados, conocidos como "cables huérfanos". Estos tendidos, que ya no pertenecen a ninguna compañía o cuyo propietario es desconocido, dificultan las labores de extinción al obstaculizar el paso de vehículos de emergencia y generar riesgos adicionales de electrocución o nuevos focos.

Expertos en prevención de incendios señalan que estos cables, muchos de ellos en desuso desde hace décadas, deberían haber sido retirados por las empresas que los instalaron, pero la falta de regulación y de responsabilidades claras ha permitido que se acumulen. En el caso de Los Gallardos, se investiga si alguno de estos cables pudo haber contribuido a la propagación del fuego o a la dificultad de evacuación.

La situación no es exclusiva de Almería. Según datos de asociaciones de bomberos forestales, en toda España existen decenas de miles de kilómetros de cableado abandonado, especialmente en zonas rurales y montañosas. Organizaciones ecologistas y sindicatos de emergencias llevan años reclamando un inventario nacional y un plan de retirada urgente.

Ante la magnitud de la tragedia, el Gobierno ha anunciado que revisará la normativa sobre responsabilidades en el mantenimiento de infraestructuras eléctricas y de telecomunicaciones. No obstante, las medidas concretas aún no se han detallado.

Fuentes: - Xataka: El incendio de Los Gallardos acaba de poner sobre la mesa un problema enorme: España está llena de cables que "no son de nadie"

Los cables huérfanos son un riesgo evitable que exige regulación.

La tragedia de Los Gallardos ha puesto el foco en un problema que, aunque conocido, no ha recibido la atención que merece. Los cables abandonados son un ejemplo de cómo la falta de regulación y de rendición de cuentas puede tener consecuencias mortales. No se trata de un fallo puntual, sino de un síntoma de una gestión de infraestructuras que prioriza la instalación sobre el mantenimiento y el desmantelamiento.

En mi opinión, la solución pasa por establecer un marco legal claro que obligue a las empresas a retirar sus instalaciones en desuso y a mantener actualizado un registro de titularidad. Mientras tanto, seguirán acumulándose kilómetros de cableado que, en caso de incendio, se convierten en trampas mortales. No se trata de demonizar a las compañías, sino de exigir responsabilidades proporcionales a los riesgos que generan.

La tecnología y las comunicaciones han avanzado, pero la infraestructura heredada sigue ahí, sin dueño y sin control. Si no se actúa con decisión, otras tragedias similares podrían repetirse. No es alarmismo, es una cuestión de gestión de riesgos que debería ser prioritaria para cualquier administración.

El Analista

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