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Julia de Marines: buscar noofirmas, la huella cognitiva de civilizaciones alienígenas

La astrobióloga Julia de Marines propone buscar noofirmas, señales de actividad cognitiva, como nuevo enfoque en la búsqueda de inteligencia extraterrestre.

La astrobióloga Julia de Marines ha planteado un nuevo enfoque en la búsqueda de inteligencia extraterrestre: las "noofirmas". En una entrevista reciente, la investigadora explicó que, del mismo modo que buscamos biofirmas (huellas de vida) o tecnofirmas (huellas tecnológicas), deberíamos buscar señales de actividad cognitiva avanzada. "Cualquier planeta que haya desarrollado inteligencia debería tener noofirmas, una historia física de actividad cognitiva", señaló.

De Marines critica que los esfuerzos actuales se centran casi exclusivamente en detectar señales de radio o artefactos tecnológicos, lo que podría ser limitado. Las noofirmas incluirían patrones en la atmósfera, modificaciones planetarias a gran escala o incluso estructuras que denoten pensamiento abstracto. La idea es ampliar el rango de búsqueda más allá de lo puramente técnico.

La propuesta se enmarca en un debate recurrente en astrobiología: ¿estamos buscando en los lugares correctos y con las herramientas adecuadas? Mientras algunos científicos abogan por mantener las estrategias clásicas, otros, como De Marines, apuestan por enfoques interdisciplinarios que integren neurociencia, filosofía y física.

Fuente: Xataka

Ampliar el radar de búsqueda es necesario, pero no suficiente.

La propuesta de Julia de Marines me parece intelectualmente estimulante y necesaria. Llevamos décadas escudriñando el cielo en busca de señales de radio o destellos tecnológicos, y el silencio es ensordecedor. Introducir el concepto de noofirmas abre la puerta a pensar en civilizaciones que quizás no emiten ondas electromagnéticas de forma detectable, pero que dejan huellas en su entorno a escala planetaria.

Sin embargo, conviene ser prudentes. Definir qué es una "huella cognitiva" y distinguirla de fenómenos naturales requerirá un marco teórico sólido que aún no tenemos. Además, el riesgo de caer en interpretaciones antropocéntricas es alto: podríamos buscar patrones que solo nosotros consideraríamos inteligentes. La idea es prometedora, pero necesitará años de refinamiento antes de ser operativa.

En cualquier caso, me parece un síntoma saludable de que la comunidad científica está dispuesta a cuestionar sus propios paradigmas. No se trata de abandonar la búsqueda de tecnofirmas, sino de complementarla. El mayor peligro no es mirar en la dirección equivocada, sino mirar siempre en la misma.

El Analista

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