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El lago de Mendillorri, nuevo hogar del galápago de Florida: una invasión que no cesa

Dos guardas capturaron dos ejemplares de galápago de Florida en el lago de Mendillorri, donde estiman que podría haber unos 100. Hace una década, al vaciar el lago, encontraron cerca de 300.

El lago de Mendillorri, en Pamplona, se ha convertido en un foco de atención por la presencia del galápago de Florida (Trachemys scripta elegans), una especie exótica invasora. Hace unos días, dos guardas de medio ambiente capturaron dos ejemplares en el lago, y según Dani González, uno de los guardas, se estima que actualmente podría haber alrededor de 100 individuos en el lugar. Esta cifra, aunque significativa, es menor que la registrada hace una década, cuando al vaciar el lago se encontraron cerca de 300 tortugas de esta especie, junto con varias carpas.

El galápago de Florida es originario del sureste de Estados Unidos y del noreste de México, pero se ha expandido globalmente debido al comercio de mascotas. Su presencia en ecosistemas locales supone una amenaza para la biodiversidad autóctona, ya que compite por recursos y puede transmitir enfermedades. En España, está catalogada como especie exótica invasora, lo que obliga a las autoridades a controlar su población.

El caso de Mendillorri no es aislado. En otros puntos de la geografía española, como en el Parque del Oeste de Madrid o en el río Ebro, se han detectado poblaciones asilvestradas. La captura y retirada de estos animales es una tarea compleja que requiere recursos continuos. La comunidad científica insiste en la necesidad de campañas de concienciación para evitar que los propietarios liberen a sus mascotas en la naturaleza.

Fuente: Xataka

La invasión persiste pese a los esfuerzos de control.

El caso del lago de Mendillorri es un recordatorio de que las especies invasoras, una vez establecidas, rara vez desaparecen por completo. Aunque hace una década se retiraron 300 ejemplares, hoy se estiman 100, lo que sugiere que la población se ha recuperado o que nunca se erradicó del todo. Esto no es un fracaso de los guardas, sino una muestra de la resiliencia de estas especies y de la dificultad de controlarlas sin medidas continuas.

En mi opinión, la clave está en la prevención. Mientras no se aborde el origen del problema —la tenencia irresponsable de mascotas exóticas—, estos episodios se repetirán. Las campañas de concienciación y la regulación del comercio son más efectivas a largo plazo que las capturas puntuales. La naturaleza no entiende de plazos administrativos.

El Analista

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