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Avistado un lince ibérico en Euskadi por primera vez en más de un siglo

Un ganadero alavés captó con una cámara de fototrampeo la imagen de un lince ibérico en Campezo, Álava. Es el primer avistamiento confirmado de la especie en Euskadi en más de cien años, y los expertos intentan determinar si se trata de un ejemplar dispersante o de un movimiento más significativo.

Un ganadero de Campezo, en Álava, revisaba las imágenes de su cámara de fototrampeo el pasado diciembre cuando se encontró con una sorpresa mayúscula: un lince ibérico (Lynx pardinus) cruzaba frente al objetivo en plena noche. La asociación Hontza Natura Elkartea difundió el vídeo, confirmando que se trata del primer registro de la especie en Euskadi en más de un siglo.

El lince ibérico, catalogado como especie en peligro de extinción, ha experimentado una notable recuperación en las últimas décadas gracias a programas de cría en cautividad y reintroducción en áreas de Andalucía, Extremadura y Castilla-La Mancha. Sin embargo, su presencia en el País Vasco no se documentaba desde principios del siglo XX. Los expertos barajan dos hipótesis: que sea un ejemplar joven en dispersión desde alguna población del sur, o que exista un núcleo reproductor aún no detectado.

La noticia ha generado un gran interés entre biólogos y conservacionistas, que han iniciado un seguimiento para determinar el origen del animal y evaluar la viabilidad de su establecimiento en la zona. La presencia de presas como el conejo de monte, base de su alimentación, será clave para su supervivencia a largo plazo. De momento, el hallazgo subraya la importancia de las cámaras de fototrampeo como herramienta de monitorización de la fauna silvestre.

Fuente: Xataka

Un hito ecológico que invita a la prudencia científica

El avistamiento de un lince ibérico en Euskadi es, sin duda, una noticia esperanzadora para la conservación de la especie. Sin embargo, conviene no dejarse llevar por el entusiasmo. La presencia de un único ejemplar, probablemente en dispersión, no implica que la especie se haya recuperado en el norte de la península. La viabilidad de una población requiere hábitat adecuado, presas suficientes y, sobre todo, ausencia de amenazas como atropellos o caza furtiva.

Desde mi punto de vista, el principal valor de este hallazgo es metodológico: demuestra la eficacia del fototrampeo para detectar especies esquivas y abre la puerta a un monitoreo sistemático en zonas donde no se esperaba su presencia. Pero transformar un avistamiento puntual en una historia de éxito requiere tiempo, datos y gestión activa. Por ahora, lo prudente es celebrar la noticia con cautela y esperar a que los estudios de campo confirmen si este lince es un turista ocasional o el primer indicio de algo más estable.

El Analista

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