Lluvias históricas en Málaga: luz verde para reparar la A-7 y la A-45
Las torrenciales lluvias de principios de 2026 dañaron gravemente las carreteras A-7 y A-45 en Málaga. Ahora, el Gobierno autoriza su reparación, un proceso que evidencia la fragilidad de las infraestructuras ante fenómenos climáticos extremos.
Las lluvias torrenciales que azotaron el sur de España a principios de 2026 dejaron una huella profunda en la red viaria de Málaga. Según informa Xataka, en los primeros 40 días del año se triplicó el promedio de precipitaciones registrado entre 1991 y 2020, con especial incidencia en la provincia andaluza. Este fenómeno provocó graves daños en las autovías A-7 y A-45, que quedaron intransitables en varios tramos debido a deslizamientos de tierra y socavones.
Ahora, el Gobierno ha dado el visto bueno a los proyectos de reparación, un paso necesario pero que llega con retraso para los miles de conductores que han sufrido desvíos y atascos durante meses. La A-7, que conecta Málaga con Algeciras y la Costa del Sol, y la A-45, que une la capital con Córdoba, son arterias vitales para la economía local y el turismo.
El contexto climático es clave: estos episodios no son aislados. España ha experimentado un aumento de fenómenos meteorológicos extremos, y las infraestructuras, muchas diseñadas hace décadas, no siempre están preparadas. La reparación de estas vías no solo es una cuestión de movilidad, sino de adaptación al cambio climático.
Para los lectores, la noticia tiene un impacto directo: quienes transiten por estas carreteras deben esperar obras y posibles cortes durante los próximos meses. Además, es un recordatorio de la necesidad de invertir en infraestructuras resilientes, algo que debería estar en el centro del debate público.
Fuentes: - Xataka: En febrero, unas lluvias históricas rompieron las carreteras. Málaga acaba de recibir el visto bueno para reparar la A-7 y la A-45
La reparación es necesaria, pero revela una falta de previsión.
Observamos con preocupación que la respuesta a los daños causados por las lluvias torrenciales en Málaga llega meses después, cuando los ciudadanos ya han sufrido las consecuencias. No se trata de criticar la urgencia de la reparación, que es indiscutible, sino de señalar la ausencia de una estrategia preventiva. Las infraestructuras críticas deberían diseñarse y mantenerse teniendo en cuenta el aumento de fenómenos extremos asociados al cambio climático.
Creemos que este episodio debería servir como catalizador para una revisión profunda de los planes de adaptación de la red viaria española. No basta con reparar cuando el daño ya está hecho; es necesario invertir en soluciones que minimicen el riesgo futuro. De lo contrario, estaremos condenados a repetir el ciclo: lluvias, destrozos, parches y más retrasos.
La noticia, en definitiva, nos habla de una gestión reactiva que, aunque comprensible por la magnitud del evento, no debería ser la norma. Los ciudadanos merecen carreteras seguras y fiables, y eso solo se logra con planificación y visión a largo plazo.
— La RedacciónFuentes
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