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El mapa de la NASA desmonta el mito: el cielo más gris de Europa no está en Londres

Un mapa elaborado con 25 años de datos del satélite Terra revela qué regiones de Europa tienen más cobertura nubosa. El Reino Unido aparece, pero no lidera el ranking.

La NASA ha publicado un mapa que recoge 25 años de observaciones del satélite Terra, lanzado en 1999, para determinar qué zonas de Europa registran mayor cobertura nubosa. El instrumento MODIS (Espectrorradiómetro de Imágenes de Resolución Moderada) ha permitido elaborar una media anual de la fracción de nubes sobre el continente.

Contrario al tópico popular, Londres y el Reino Unido no encabezan la lista. Aunque aparecen entre las zonas más nubladas, el mapa señala que regiones del norte de Europa, como Escandinavia y el mar Báltico, presentan índices más altos de nubosidad. También destacan áreas montañosas como los Alpes y los Cárpatos.

El estudio no solo tiene interés meteorológico: la cobertura nubosa afecta a la agricultura, la producción de energía solar y la planificación turística. Conocer los patrones reales ayuda a ajustar modelos climáticos y a tomar decisiones en sectores dependientes del clima.

La NASA subraya que estos datos son una herramienta para entender mejor la dinámica atmosférica y sus cambios a largo plazo, especialmente en un contexto de calentamiento global.

Fuente: Xataka

Los datos desmienten tópicos, pero el clima sigue siendo complejo.

Me parece acertado que la NASA ponga cifras a un lugar común. Durante años hemos repetido que Londres es la capital de la nube, y este mapa demuestra que la realidad es más matizada. Sin embargo, no conviene caer en el extremo opuesto: el Reino Unido sigue siendo una zona muy nublada, solo que no la más nublada.

Lo interesante del trabajo es la escala temporal. Veinticinco años de datos permiten ver tendencias, no solo instantáneas. Pero cuidado: la cobertura nubosa varía mucho según la altitud, la latitud y la estación. Un mapa medio anual oculta picos estacionales que pueden ser más relevantes para ciertos usos prácticos.

En mi opinión, este tipo de estudios son útiles siempre que se interpreten con cautela. No deberíamos usarlos para alimentar nuevos tópicos, sino para entender que el clima es un sistema dinámico donde las excepciones son tan importantes como las reglas.

El Analista

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