SNShortNews
tecnologia3 min de lectura

Los multimillonarios intentaron ocultar sus jets privados, pero ahora cualquiera puede seguir sus superyates

Tras el intento de multimillonarios como Elon Musk de ocultar los movimientos de sus jets privados, ha surgido un nuevo fenómeno: aficionados que rastrean superyates usando datos públicos del AIS, el sistema de seguridad marítima.

El debate sobre la privacidad de los multimillonarios en la era digital ha dado un nuevo giro. Mientras que figuras como Elon Musk intentaron ocultar los movimientos de sus jets privados bloqueando cuentas que rastreaban vuelos comerciales, ahora la atención se ha desplazado al mar. Un creciente número de aficionados está utilizando el Sistema de Identificación Automática (AIS), un sistema de seguridad marítima que transmite públicamente la posición, rumbo y velocidad de los barcos, para seguir los desplazamientos de los superyates más exclusivos del mundo.

El AIS fue diseñado para prevenir colisiones y facilitar la navegación, pero sus datos son accesibles a cualquier persona con un receptor o a través de plataformas en línea. Esto ha permitido que comunidades de entusiastas monitoricen en tiempo real los movimientos de yates de lujo, a menudo propiedad de multimillonarios, generando un nuevo frente en la lucha entre la transparencia de datos y el derecho a la privacidad.

A diferencia de los jets privados, que pueden optar por no compartir sus datos de vuelo a través del sistema ADS-B, los superyates están obligados por normativa marítima internacional a mantener el AIS activo en la mayoría de las circunstancias, salvo en situaciones de seguridad excepcionales. Esto hace que sea mucho más difícil para sus propietarios ocultar sus rutas. El fenómeno ha cobrado fuerza en redes sociales y foros especializados, donde se comparten y analizan las travesías de estas embarcaciones.

El caso de Musk, que en 2022 amenazó con acciones legales contra cuentas que rastreaban su jet, puso de relieve la tensión entre el uso de datos públicos y la privacidad individual. Ahora, con los superyates, la situación se repite pero con un marco regulatorio diferente. Los defensores de la transparencia argumentan que se trata de información de interés público, mientras que los críticos señalan que puede vulnerar la seguridad personal.

Fuentes - Xataka: Los multimillonarios intentaron ocultar sus jets privados. Ahora tienen otro problema: cualquiera puede seguir sus superyates

La privacidad de los multimillonarios choca con datos públicos.

Me parece fascinante cómo el mismo patrón se repite: primero fueron los jets, ahora los yates. La tecnología que debería servir para la seguridad se convierte en una herramienta de vigilancia ciudadana. Lo interesante aquí no es tanto la intención de los aficionados, sino la asimetría regulatoria: mientras los aviones pueden optar por no emitir, los barcos no tienen esa opción salvo excepciones. Esto deja a los dueños de superyates en una posición más vulnerable, algo que quizá no habían previsto cuando centraron sus esfuerzos en ocultar sus vuelos.

Desde un punto de vista práctico, el debate sobre la privacidad de las personas con alto poder adquisitivo no debería eclipsar el hecho de que estos datos son, en esencia, públicos. La normativa marítima prioriza la seguridad colectiva sobre el derecho individual a no ser rastreado. Si los multimillonarios quieren privacidad, tal vez deberían replantearse el uso de vehículos que, por diseño, están obligados a compartir su posición. A medio plazo, no me sorprendería que surgieran presiones para modificar la regulación del AIS, pero eso abriría otro melón: el de la seguridad en el mar.

El Analista

Noticias relacionadas

Ver más

Tendencias

Ver más