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La NASA logra que un satélite analice imágenes sin enviarlas a la Tierra

La NASA y LoftOrbital han desarrollado NAVI-Orbital, un software que permite a los satélites procesar imágenes directamente en órbita, reduciendo la saturación de datos y los costes de transmisión.

La NASA, en colaboración con la startup LoftOrbital, ha puesto en marcha un proyecto denominado NAVI-Orbital que dota a los satélites de capacidad de análisis a bordo. Hasta ahora, los satélites capturaban imágenes y las enviaban a la Tierra para su procesamiento, un proceso que se ha vuelto insostenible ante la creciente cantidad de satélites en órbita, como los de la constelación Starlink de SpaceX. El nuevo software permite que el satélite identifique objetos, cambios o patrones de interés sin necesidad de transmitir la imagen completa, enviando solo los datos relevantes o alertas.

El sistema se basa en modelos de inteligencia artificial entrenados para reconocer elementos como nubes, barcos o incendios. Esto reduce drásticamente el volumen de datos a transmitir y el tiempo de análisis, además de ahorrar ancho de banda y energía. La NASA ha probado NAVI-Orbital en un satélite comercial de LoftOrbital y planea expandir su uso a futuras misiones.

La iniciativa responde a un problema práctico: la saturación de datos satelitales. Según la agencia espacial, cada vez es más difícil procesar toda la información que llega a Tierra, lo que retrasa aplicaciones críticas como la monitorización de desastres naturales o el cambio climático. Con el procesamiento en órbita, se espera agilizar la toma de decisiones y reducir costes operativos.

Fuentes: Xataka

Procesar en órbita es lógico, pero no es magia.

NAVI-Orbital resuelve un cuello de botella real: la saturación de datos. Con miles de satélites enviando terabytes cada día, el análisis centralizado se vuelve inviable. Que la NASA apueste por inteligencia artificial a bordo es un paso pragmático, no revolucionario. La tecnología ya existía en otros ámbitos; aquí se adapta a un entorno con restricciones de potencia y radiación.

Sin embargo, conviene no sobredimensionar el avance. El software aún se limita a tareas específicas y depende de modelos entrenados previamente. No se trata de satélites autónomos que deciden qué observar, sino de filtros más eficientes. El verdadero desafío será escalar esta capacidad a constelaciones enteras y garantizar que los modelos no introduzcan sesgos en la selección de datos.

A medio plazo, esta tendencia reducirá los costes de transmisión y acelerará respuestas en emergencias. Pero también plantea preguntas sobre quién controla el filtro y qué información se descarta en órbita. Por ahora, es una mejora incremental, no un salto cualitativo.

El Analista

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