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Un estudio revela sorprendentes paralelismos entre petroglifos de Galicia y Escandinavia

Arqueólogos han identificado similitudes notables entre grabados rupestres de la Edad de Bronce en Galicia y el norte de Europa, lo que sugiere contactos marítimos o tradiciones compartidas.

Un equipo de arqueólogos ha documentado sorprendentes paralelismos entre los petroglifos de barcos de la Edad de Bronce hallados en Galicia y el norte de Portugal y aquellos encontrados en el sur de Escandinavia (Dinamarca y Suecia). Ambos conjuntos presentan representaciones de navíos con detalles similares, como tripulantes, remos y elementos que podrían interpretarse como velas. Aunque la distancia geográfica es considerable, los investigadores señalan que "hay paralelismos importantes" que apuntan a posibles contactos marítimos o a una tradición iconográfica compartida entre ambas regiones durante la prehistoria reciente. El estudio, publicado en una revista especializada, analiza la morfología de los grabados y su contexto cronológico, descartando que se trate de meras coincidencias formales. Los expertos subrayan que estos hallazgos podrían reescribir parte de la historia de las rutas de navegación y el intercambio cultural en el Atlántico europeo durante el segundo milenio antes de Cristo.

Fuente: Xataka

Paralelismos sugerentes, pero prudencia con las conclusiones

Los paralelismos formales entre los petroglifos de Galicia y Escandinavia son llamativos, pero conviene no precipitarse en las interpretaciones. La arqueología comparada ha sufrido en el pasado por establecer conexiones directas basadas únicamente en similitudes visuales, sin contar con pruebas sólidas de contacto o cronología precisa. En este caso, los investigadores parecen manejar un enfoque metodológico riguroso, pero aún falta evidencia independiente, como análisis de materiales o dataciones absolutas que vinculen ambos conjuntos.

Me pregunto si estamos ante un fenómeno de convergencia cultural —dos grupos humanos que, de forma independiente, desarrollaron representaciones similares de barcos— o si realmente existió una red de intercambio a larga distancia. La respuesta tiene implicaciones profundas para nuestra comprensión de las sociedades atlánticas de la Edad de Bronce. Por ahora, lo más sensato es considerar estos paralelismos como una hipótesis de trabajo prometedora, pero no como un hecho consumado. La ciencia avanza con datos, no con analogías.

En cualquier caso, el hallazgo merece atención y, sobre todo, financiación para futuras investigaciones. Si se confirma el contacto transatlántico antes de lo que se creía, estaríamos ante una revisión significativa de la historia de la navegación. Pero, como analista, prefiero esperar a que las pruebas sean concluyentes antes de celebrar un nuevo capítulo en los libros de texto.

El Analista

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