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Roban en Huesca la escultura de George Orwell: un ataque al legado del escritor y brigadista

Desconocidos han sustraído el bajorrelieve de bronce dedicado a George Orwell en el parque Miguel Servet de Huesca. La obra conmemoraba su paso por el frente aragonés durante la Guerra Civil.

En la madrugada del pasado lunes, desconocidos arrancaron y robaron el bajorrelieve de bronce dedicado a George Orwell en el parque Miguel Servet de Huesca. La escultura, instalada en 2017 como homenaje al escritor británico, recordaba su participación en la Guerra Civil Española como miliciano del POUM en el frente de la sierra de Alcubierre. Orwell resultó herido en ese mismo frente en 1937, experiencia que plasmó en su libro Homenaje a Cataluña.

El Ayuntamiento de Huesca ha calificado el acto como "absolutamente deleznable y condenable" y ha anunciado que presentará una denuncia ante la Policía Nacional. La obra, valorada en varios miles de euros, fue financiada por suscripción popular y formaba parte de la ruta orwelliana de la ciudad. No es la primera vez que el monumento sufre actos vandálicos: en 2020 ya fue pintado con esvásticas.

El robo se produce en un contexto de creciente polarización en torno a la memoria histórica en España. Orwell, figura clave de la literatura universal, es también un símbolo de la lucha antifascista. La desaparición de la escultura ha generado reacciones de condena en el ámbito cultural y político, aunque por el momento se desconocen los autores y la motivación del robo.

Fuentes: - Xataka

El robo es un ataque simbólico, no un acto aislado.

El robo de la escultura de Orwell en Huesca no es un simple acto vandálico. Es un ataque deliberado contra la memoria histórica y los valores que representa el autor de '1984'. La elección del objetivo no es casual: Orwell es un icono antifascista y su figura sigue siendo incómoda para ciertos sectores.

Me preocupa la escalada de este tipo de acciones. No es la primera vez que este monumento sufre agresiones, y el contexto político actual en España, con debates abiertos sobre la Ley de Memoria Democrática, puede estar alimentando gestos de provocación. La falta de condenas unánimes y la lentitud en la investigación policial son síntomas de un problema más profundo.

En mi opinión, la respuesta institucional debe ser firme, pero también es necesario un trabajo cultural que desactive la carga simbólica de estos actos. No se trata solo de recuperar el bronce, sino de reafirmar el compromiso con la memoria crítica que Orwell representa.

El Analista

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