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El timo del Wangiri: por qué devolver una llamada perdida puede salir caro

La estafa del Wangiri, que consiste en una llamada breve que cuelga para incitar a devolverla, vuelve con fuerza. Te explicamos cómo funciona, cómo identificarla y qué hacer si caes en la trampa.

El timo del Wangiri, una estafa telefónica que se hizo popular hace unos años, está resurgiendo con fuerza. Su funcionamiento es simple: el estafador realiza una llamada a un número aleatorio y cuelga al primer tono, dejando una llamada perdida en el móvil de la víctima. La curiosidad lleva a muchos a devolver la llamada, momento en el que se conectan a un número de tarificación especial que genera cargos elevados en su factura.

El nombre 'Wangiri' proviene del japonés 'wan giri' (ワン切), que significa 'un timbre y cortar'. Aunque parezca un método rudimentario, sigue siendo efectivo porque explota un reflejo humano básico: la curiosidad. La llamada perdida genera incertidumbre, y la víctima, pensando que podría ser algo importante, devuelve la llamada sin verificar el número.

Para evitar caer en esta estafa, los expertos recomiendan no devolver llamadas de números desconocidos, especialmente si son internacionales o con prefijos poco comunes. Si se ha devuelto la llamada y se nota un cargo extraño en la factura, lo mejor es contactar con el operador para reportar el incidente y solicitar la anulación del cargo. También se puede bloquear la recepción de llamadas de números internacionales si no se espera ninguna.

El Wangiri no es la única estafa telefónica activa. Otras variantes incluyen el 'vishing' (phishing por voz) o las llamadas automáticas que piden información personal. La clave está en la prevención: desconfiar de cualquier llamada no solicitada y no proporcionar datos personales por teléfono.

Fuentes: - Xataka: El timo del Wangiri solo necesita una cosa para funcionar: tu curiosidad

El Wangiri es un recordatorio de que la estafa más simple sigue funcionando.

El regreso del Wangiri me parece un síntoma de algo más profundo: la persistencia de los métodos más básicos de ingeniería social. No importa cuánto avance la tecnología, mientras exista un resquicio de curiosidad humana, habrá quien lo explote. Lo interesante es que, pese a que el timo se conoce desde hace años, sigue teniendo éxito. Esto sugiere que la educación digital no avanza al mismo ritmo que las estafas.

En mi opinión, la solución no pasa solo por bloquear números o instalar apps antispam, sino por generar un reflejo de desconfianza saludable ante cualquier comunicación no solicitada. Mientras la gente siga devolviendo llamadas perdidas sin pensar, los estafadores seguirán teniendo un filón. La tecnología puede ayudar, pero el eslabón más débil sigue siendo el factor humano.

El Analista

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