SNShortNews
tecnologia2 min de lectura

Dos tumbas de 5.000 años en Jabal al-Tayr revelan cómo Egipto aprendió a construir las grandes pirámides

Un hallazgo en Minya muestra la evolución técnica que permitió pasar de tumbas talladas en roca a las colosales pirámides de Guiza.

Un equipo de arqueólogos ha descubierto dos tumbas de unos 5.000 años de antigüedad en el yacimiento de Jabal al-Tayr, en la región de Minya (Egipto). Las tumbas, talladas en la roca, presentan una técnica constructiva que representa un paso intermedio entre los enterramientos más primitivos y las grandes pirámides del Imperio Antiguo. Según los investigadores, este tipo de estructuras muestra cómo los antiguos egipcios fueron perfeccionando el manejo de la piedra y la organización de obras a gran escala. El hallazgo aporta evidencia concreta sobre la evolución de la arquitectura funeraria y la ingeniería en el valle del Nilo, un proceso que culminaría con la construcción de la pirámide de Keops. Las tumbas incluyen cámaras y pasajes que requieren un conocimiento avanzado de corte y desplazamiento de bloques, lo que sugiere que los métodos utilizados luego en las pirámides ya se estaban gestando siglos antes. El equipo planea continuar las excavaciones para buscar más estructuras que completen la secuencia evolutiva.

Fuente: Xataka

Un eslabón perdido en la ingeniería egipcia

Este hallazgo me parece relevante porque aporta una pieza concreta en el rompecabezas de cómo Egipto pasó de enterramientos simples a maravillas de la ingeniería. No es una prueba definitiva, pero sí un indicio sólido de que la evolución fue gradual y basada en experimentación local.

A menudo se asume que las pirámides surgieron de un salto tecnológico casi mágico. Sin embargo, la evidencia arqueológica, como estas tumbas, sugiere un proceso de aprendizaje y refinamiento que duró siglos. Esto tiene implicaciones para entender no solo la tecnología, sino también la organización social y económica que permitió tales obras.

Conviene ser cautos: dos tumbas no cuentan toda la historia. Pero si futuras excavaciones confirman una secuencia similar en otros yacimientos, podríamos estar ante un cambio de paradigma en la egiptología. Por ahora, el dato es útil y bienvenido, pero no definitivo.

El Analista

Noticias relacionadas

Ver más

Tendencias

Ver más