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La UE multa a Google con 890 millones por infringir la DMA: el detalle que pasa desapercibido

La Comisión Europea impone dos sanciones a Google por autopreferencia en búsquedas y restricciones en pagos dentro de Google Play. Es la primera multa firme bajo la DMA y se suma a la reciente sanción a AliExpress.

La Comisión Europea ha anunciado este jueves dos multas por un total de 890 millones de euros a Google por infringir el Reglamento de Mercados Digitales (DMA). La primera sanción, de 460 millones, responde a prácticas de autopreferencia en Google Search, donde la compañía habría favorecido sus propios servicios de comparación de precios frente a los de la competencia. La segunda, de 430 millones, se debe a que Google impedía a los desarrolladores de Google Play ofrecer métodos de pago alternativos fuera de la tienda oficial, una restricción que la DMA considera desleal.

Esta es la primera sanción firme contra Google bajo la DMA, que entró en vigor en 2024. La multa llega menos de una semana después de que la UE sancionara a AliExpress con 550 millones por incumplir la Ley de Servicios Digitales (DSA). El comunicado de la Comisión incluye un párrafo que ha pasado casi desapercibido: la obligación de Google de cesar estas prácticas y de informar a los desarrolladores sobre las alternativas de pago disponibles. Este detalle podría tener un impacto mayor que la propia multa, ya que abre la puerta a cambios estructurales en el ecosistema Android.

El caso se enmarca en la ofensiva regulatoria de la UE contra las grandes tecnológicas. La DMA busca garantizar la competencia en los mercados digitales, y esta sanción envía una señal clara a otras empresas como Apple o Meta. Google ha anunciado que recurrirá la decisión, argumentando que sus prácticas ya se ajustan a la normativa. El proceso judicial podría prolongarse años, pero mientras tanto la empresa deberá cumplir con las exigencias de la Comisión.

Fuentes: Xataka

La multa es simbólica; lo relevante es la obligación de cambiar prácticas.

La cifra de 890 millones, aunque elevada, representa apenas el 0,3% de los ingresos anuales de Alphabet. Para una empresa de ese tamaño, es un coste asumible. Lo que realmente importa es el párrafo casi escondido en el comunicado: Google debe cesar las prácticas y comunicar alternativas a los desarrolladores. Eso sí que puede alterar el equilibrio de poder en el mercado de aplicaciones Android.

En mi opinión, la UE está enviando un mensaje más allá de la multa: la DMA no es un brindis al sol. Pero el verdadero test será si Google cumple o busca resquicios legales. La historia reciente muestra que las grandes tecnológicas prefieren pagar multas antes que cambiar su modelo de negocio. Habrá que seguir de cerca los próximos movimientos de la Comisión y de los tribunales.

El Analista

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