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El ventilador deja de refrescar a partir de 35 °C: cuándo es mejor apagarlo

El ventilador puede ser contraproducente cuando el termómetro supera los 35 °C. Te explicamos por qué ocurre y cómo saber cuándo es mejor apagarlo.

Con la llegada de las altas temperaturas, el ventilador se convierte en un aliado habitual en muchos hogares que no disponen de aire acondicionado o lo usan de forma limitada. Al encenderlo, la corriente de aire sobre la piel genera una sensación de alivio casi inmediato. Sin embargo, este efecto no se produce a cualquier temperatura: existe un umbral a partir del cual el ventilador no solo deja de ser útil, sino que puede resultar perjudicial.

El principio físico es simple: el ventilador no enfría el aire, sino que acelera la evaporación del sudor sobre la piel, lo que produce una sensación de frescor. Cuando la temperatura ambiente supera los 35 °C y el aire está muy seco, el flujo de aire puede acelerar la deshidratación al evaporar el sudor más rápido de lo que el cuerpo puede reponerlo. En condiciones de humedad elevada, el efecto es aún más contraproducente: el aire caliente y húmedo que el ventilador mueve sobre el cuerpo dificulta la evaporación del sudor, aumentando la sensación de bochorno y el riesgo de golpe de calor.

Organismos de salud como la Agencia de Protección Ambiental de Estados Unidos (EPA) y la Organización Mundial de la Salud (OMS) recomiendan no usar ventiladores cuando la temperatura supera los 35 °C, especialmente en personas mayores, niños pequeños o con problemas cardiovasculares. En esos casos, lo más seguro es buscar alternativas como duchas con agua tibia, paños húmedos o, si es posible, aire acondicionado.

En resumen, el ventilador es eficaz hasta cierto límite térmico. Conocer cuándo apagarlo puede marcar la diferencia entre un alivio temporal y un riesgo para la salud.

Fuente: Xataka

El ventilador tiene un límite térmico que conviene conocer.

Me parece relevante que un artículo técnico como este ponga el foco en un electrodoméstico que damos por seguro. Solemos pensar que cualquier brisa artificial es beneficiosa, pero los datos físicos y las recomendaciones sanitarias muestran que no es así. La clave está en la temperatura y la humedad: cuando el aire está muy caliente, el ventilador deja de refrescar y puede acelerar la deshidratación. No se trata de demonizar el ventilador, sino de entender sus limitaciones. Como usuario, agradezco que se ofrezca un criterio claro (35 °C) para saber cuándo apagarlo. En un contexto de olas de calor cada vez más frecuentes, este tipo de información práctica ayuda a tomar decisiones más seguras sin caer en alarmismos.

El Analista

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