El 'desierto verde' del eucalipto en España: 90 años de una política forestal que hoy se cuestiona
El eucalipto cubre ya el 30% de la superficie forestal del noroeste de España. Lo que empezó en los años 40 como una solución barata para la industria papelera se ha convertido en un problema ecológico: los monocultivos de eucalipto generan suelos empobrecidos, menor biodiversidad y mayor riesgo de incendios.
El eucalipto, un árbol de crecimiento rápido y bajo coste, fue promovido en España desde los años 40 para abastecer a la industria papelera. Hoy, según datos recientes, cubre el 30% de la superficie forestal del noroeste del país, especialmente en Galicia, Asturias y Cantabria. Lo que parecía una solución eficiente se ha revelado como un problema ecológico de primer orden.
Los monocultivos de eucalipto generan lo que los ecólogos denominan 'desiertos verdes': masas forestales homogéneas que empobrecen el suelo, reducen la biodiversidad y alteran el ciclo del agua. Además, su alta inflamabilidad y la acumulación de hojarasca aumentan el riesgo de incendios forestales, un fenómeno recurrente en la región.
La política forestal que impulsó su plantación masiva respondía a necesidades económicas de posguerra, pero no consideró los impactos a largo plazo. Hoy, comunidades autónomas y organizaciones ecologistas reclaman una transición hacia modelos más sostenibles, con especies autóctonas y gestión forestal integrada. El debate está servido: ¿cómo deshacer 90 años de una decisión que priorizó la rentabilidad sobre la ecología?
Los monocultivos de eucalipto son un error ecológico a largo plazo.
El caso del eucalipto en España es un ejemplo clásico de cómo la planificación a corto plazo puede generar problemas estructurales. En los años 40, la prioridad era la madera barata para la industria papelera, y el eucalipto cumplía ese objetivo. Pero 90 años después, vemos las consecuencias: suelos degradados, pérdida de biodiversidad y un paisaje forestal homogéneo que arde con facilidad.
No se trata de demonizar al eucalipto ni a quienes lo plantaron, sino de reconocer que las políticas forestales deben integrar criterios ecológicos desde el inicio. La rentabilidad no puede ser el único factor. Ahora, el desafío es cómo reconvertir estos 'desiertos verdes' sin generar costes económicos y sociales desproporcionados. La transición será lenta y costosa, pero necesaria.
Me preocupa que, ante la urgencia climática, se repitan errores similares con otras especies de crecimiento rápido, como el pino taeda o la paulonia. La lección del eucalipto debería servir para que cualquier nueva política forestal incluya evaluaciones de impacto a largo plazo y mecanismos de corrección si los efectos no deseados aparecen.
— El AnalistaFuentes
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